PETARDOS Y NIÑOS

Llega la verbena de Sant Joan y ya desde los días previos se comienza a escuchar multitud de petardos por las calles. He de reconocer que a mí no me gustan. He visto bastantes destrozos en las manos, cara, piernas y dedos por este artilugio y, reconozco que no son de mí agrado. Muchos dirán que no pasa nada, si se utilizan bien…. Y yo les digo: como todo en este mundo, pero valorar los riesgos.

Pero y de cara a los niños: ¿Por qué pueden ser peligrosos los fuegos artificiales para los niños?

Las estimaciones a partir de la información recogida de la European Injury Database (IDB) de la UE 28, indican que, cada año, aproximadamente 2.900 niños de entre 0 y 14 años sufren lesiones relacionadas con fuegos artificiales, lo suficientemente graves como para necesitar asistencia sanitaria de urgencias. Por ejemplo, en UK, Durante los cinco últimos años en el Reino Unido, más de 350 niños en edad preescolar, algunos de tan solo un año de edad, han recibido asistencia sanitaria al sufrir lesiones por dispositivos pirotécnicos. Más de la mitad de las lesiones anuales relacionadas con dispositivos pirotécnicos son de niños.

Clasificación de fuegos artificiales

La Comisión Europea estableció un sistema de clasificación de fuegos artificiales para que los fabricantes facilitaran información e instrucciones más claras:

  • Categoría F1: Edad mínima de 12 años- fuegos artificiales que apenas presentan riesgos y son casi inaudibles. Están diseñados para ser utilizados en zonas cerradas y comprende los elementos pirotécnicos para uso doméstico. 
  • Categoría F2: Edad mínima de 16 años- fuegos artificiales poco peligrosos y cuyo nivel sonoro es bajo. Destinados a ser usados al aire libre en espacios cerrados.
  • Categoría F3: Edad mínima de 18 años – fuegos artificiales con un nivel de peligrosidad medio y un nivel sonoro no perjudicial para la salud. Su uso queda restringido a zonas abiertas al aire libre. 
  • Categoría F4: Edad mínima de 18 años – fuegos artificiales de riesgo alto y que solo pueden ser utilizados por especialistas.

Cómo utilizar fuegos artificiales de manera segura 

Asegúrese de seguir las siguientes recomendaciones al utilizar fuegos artificiales:

  • Nunca dejar a los niños encender la mecha o jugar con fuegos artificiales. 
  • Establecer un perímetro de seguridad, con una cuerda, por ejemplo, desde donde los niños puedan ver los fuegos de manera segura. 
  • No dejar que los niños menores de cinco años utilicen bengalas. Tener en cuenta que el contacto con una bengala encendida es igual al de la llama de una antorcha.
  • Controlar a vuestros hijos y no perderles de vista en ningún momento, siempre que se usen fuegos artificiales cerca.
  • Al comprar fuegos artificiales, leer y seguir todas las instrucciones que incluyan.
  • Asegurarse de que toda la gente está fuera del rango de los fuegos antes de encender la mecha.
  • Encender fuegos artificiales exclusivamente en superficies llanas y regulares, alejadas de las viviendas cercanas, hojas secas o cualquier otro material inflamable. 
  • En caso de que haya una hoguera junto a los fuegos artificiales, asegurarse de que está a un mínimo de 18 metros de distancia de las viviendas, árboles, arbustos, vallas y cobertizos cercanos. 
  • Al encender la mecha, sujetar el dispositivo con el brazo completamente estirado. Tener especial cuidado en caso de viento.
  • Nunca intentar utilizar de nuevo fuegos artificiales que no funcionaron correctamente la primera vez. 
  • Tener un cubo de agua o arena cerca en caso de mal funcionamiento o fuego.
  • No mantener el dispositivo en su mano tras haberlo encendido a no ser que las instrucciones establezcan que puede hacerlo. 
  • Vestir ropa sin capucha ni cordones.
  • No transportar fuegos artificiales en los bolsillos, puesto que la fricción con estas puede hacer que exploten. 
  • Tras los fuegos, asegurarse de que las personas que estén ayudando a limpiar los restos usen pinzas o guantes para no quemarse. 
  • No tirar fuegos artificiales usados a una hoguera bajo ningún concepto. 
  • No introducir fuegos artificiales, petardos, etc., en latas o recipientes cerrados

MITOS DEL VERANO EN LOS NIÑOS

UN CLÁSICO: BAÑARSE RECIÉN COMIDO PUEDE PROVOCAR UN CORTE DE DIGESTIÓN, FALSO

Posiblemente, una de discusiones más recurrentes cada año cuando comienza el calor y la temporada de playa y piscina: ¿De verdad hay que esperar un par de horas después de comer para zambullirse en el agua?. Pues aquí la respuesta:

  • No hay un dato concreto sobre la duración de la digestión, pero el margen va de las 2 a las 4 horas, dependiendo también del tipo y cantidad de comida. La digestión comienza nada más ingerir alimentos y tampoco tiene fundamento el hecho de tener que esperar por lo menos media hora. 
  • El corte de digestión no existe. Lo que sí ocurre es que, durante la digestión, la sangre se concentra en las funciones intestinales, con lo que si realizamos una actividad física que requiera parte de ese riego sanguíneo, la digestión se ralentiza y podría dar lugar a mareos y vómitos. 
  • Existe la hidrocución, término que explica el shock que se produce en el cuerpo al ser sometido a un cambio brusco de temperatura. Por este motivo, y no por la comida, es recomendable entrar en el agua paulatinamente cuando has acumulado mucho calor o esta está muy fría.

Esperamos que, a partir de ahora, no tengáis dudas con la hora del baño después de comer.

 

EXPONERSE A UNA CORRIENTE DE AIRE POR LA NOCHE HACE QUE SE RESFRÍEN: FALSO

Las corrientes de aire por si solas, no provocan los resfriados. Los virus se contraen por el contacto social, no porque haga más o menos frío. Así que, si hace mucho calor, se puede abrir la ventana de la habitación para que corra aire y que el niño duerma; no pasa nada.

Una premisa derivada de la exposición a una corriente lo constituye: ¿EL AIRE ACONDICIONADO ES BUENO PARA LOS NIÑOS PEQUEÑOS?

El aire acondicionado en principio no es perjudicial para la salud de los niños, pero se debe de utilizar con una serie de precauciones y no abusar, ya que es importante saber que los cambios bruscos de temperatura, el frío excesivo, la sequedad o humedad excesiva pueden provocar en niños pequeños resfriados o irritaciones hasta faringitis, bronquitis, etc.

Por esta razón, algunas recomendaciones para usar el aire acondicionado son: 

  • En verano la casa debe de estar a una temperatura cercana a los 25 ° de día. Las temperaturas artificiales excesivas -tanto el frío como el calor- afectan las mucosas respiratorias, facilitan la irritación de las vías aéreas y abren el camino a procesos respiratorios agudos. 
  • Durante el primer año de vida, las vías aéreas son muy estrechas y susceptibles a los cambios del medio ambiente, y cualquier infección o irritación puede dificultar la respiración normal.
  • El bebé no debe quedar expuesto directamente a la corriente de aire frío del aparato. De esta manera evitaremos enfriamientos que pueden llegar a ser graves.
  • Durante la noche hay que apagar el aire.

 

NO PUEDES QUEMARTE SI ESTÁ NUBLADO: FALSO

Este es uno de los mitos sobre el verano que pueden poner en peligro tu salud. Mucha gente cree que si está nublado el sol no quema, o quema menos. No es cierto. Lo que afecta a la piel son las radiaciones ultravioleta, y esas atraviesan las nubes sin ningún problema. Aunque no veas el Sol, sus efectos en la piel siguen actuando al 100%. Se debe usar protección solar siempre, y que sea del 50.

Por cierto, y también relacionado con el sol, NO ES SUFICIENTE CON PONERSE CREMA UNA SOLA VEZ EN UN DÍA LARGO DE SOL. Hay cremas resistentes al agua, pero, con todo y con eso, lo recomendable en el caso de los niños, ya que se exponen más a los rayos directos del sol y a que se bañan también más que un adulto cuando son autónomos en el agua, mejor cada hora o directamente cada baño prolongado. 

 

LOS RECIÉN NACIDOS NO PUEDEN IR A LA PLAYA: FALSO

Este es uno de los mitos más frecuentes en la época estival. Lo que sí que es verdad es que a los niños menores de 6 meses no les debe dar el sol de forma directa y prolongada, ya que su piel es muy sensible y se puede quemar con mucha mayor rapidez. Debemos de tener en cuenta que NO SE PUEDEN UTILIZAR PROTECTORES SOLARES POR DEBAJO DE LOS 6 MESES.

Por otra parte, las horas centrales del día es mejor evitarlas por el exceso de calor existente. 

Sí se puede ir a la playa en las primeras o en las últimas horas del día. Podríamos ir perfectamente si dejamos a nuestro bebé a la sombra, además de ponerle gorrito y ropa de manga larga, pero fresquita.

 

LOS BEBES NO SE PUEDEN BAÑAR EN PISCINAS CON CLORO: FALSO

Este es otro de los mitos clásicos del verano. El bebé se mueve mejor en un medio acuático que en uno terrestre y las razones están en los reflejos que posee. Estuvo nueve meses en el líquido amniótico y, en realidad, viene preparado para nadar

Los productos utilizados en el mantenimiento de las piscinas no son tóxicos para los niños. Es cierto que tanto el cloro como la sal pueden llegar a irritar la piel de los bebés, pero esto se soluciona muy fácilmente si los baños en las piscinas son cortos y después les aclaramos la piel con agua dulce.

La importancia viene determinada por el contenido de cloro en la piscina. Cantidades superiores a 150 MG por metro cúbico pueden producir irritaciones y síntomas como: conjuntivitis, otitis, diarreas, problemas cutáneos, etc. 

La temperatura es un elemento que debes atender al llevar al bebé a la piscina, ya que tiene la piel muy sensible y cualquiera de los dos extremos resultaría inconveniente. En el caso de los prematuros, a algunos les cuesta aún regularla. Considerando la corta edad en que puede entrar el bebé a la piscina, la temperatura no debería ser inferior a 30 °C.

Las piscinas de aguas saladas son una opción para los bebés porque la concentración química es menor. Pero no están exentas de productos que puedan causar alergias o irritaciones respiratorias.

Una vez terminado el baño es importante aclarar la piel con agua dulce. 

La edad recomendable para dejar entrar al bebé a una piscina va de la mano con el ciclo de vacunación. A esta edad ya tiene una protección y el desarrollo motor se potenciará en el agua, pues los reflejos natatorios aún no han desaparecido.

¿SE DEBEN DE TRATAR LAS SINEQUIAS VULVARES?

Es un fenómeno que sucede en las niñas – en los varones el equivalente serían las adherencias- que consiste en la fusión de un labio menor con el otro.

Las sinequias vulvares (o fusión de labios menores) se pueden ver en niñas pequeñas, y son muy frecuentes en el segundo año de vida (se estima que cerca del 3,3% de las niñas de entre 13 y 23 meses tienen sinequia).

No es un proceso patológico. Se produce tras pequeñas infecciones locales, rascado frecuentes o una higiene inadecuada, que originan una inflamación de la piel, la cual al repararse hace que los labios queden pegados. 

A veces se asocia con infecciones de orina de repetición o infecciones vaginales, pero generalmente no dan ningún problema y se trata de un hallazgo casual (los pediatras nos damos cuenta al examinar la zona, y no porque haya síntomas).

Si no produce ningún síntoma no es necesario tratar. Con el crecimiento y el aumento de la actividad de la niña los labios se irán separando naturalmente. Y con la pubertad y el aumento de las hormonas se acabará de completar el desarrollo de la mucosa y el problema se acabará.

Si hay infecciones de orina, dificultades para orinar o vulvovaginitis de repetición entonces sí se puede considerar la posibilidad de tratar la sinequia para disminuir los síntomas.

Si son muy persistentes o dan síntomas, se puede intentar separar los labios mecánicamente. Si se trata de una niña muy pequeña que colabora, con un poquito de anestesia tópica se separan los labios con un bastoncillo y se aplica luego una crema para que no se vuelva a cerrar. Pero requiere un poco de colaboración. Si necesitan tratamiento médico se utilizan crema de estrógenos o corticoides durante 1 o 2 meses, pero esto es excepcional, igual que llegar al tratamiento quirúrgico.

MIEL Y CEBOLLA: SIRVEN PARA LA TOS?

Estamos en plena época de catarros, gripes y resfriados, y cada uno se alivia como puede. Nadie nos va a evitar el malestar durante varios días y no hay soluciones milagrosas ni siquiera en la farmacia. Por eso, los remedios caseros, con mayor o menor acierto, siguen siendo una referencia.

La cebolla tiene propiedades antisépticas. Las propiedades antisépticas y mucolíticas de los componentes azufrados, junto con la acción antiinflamatoria de la quercitina, la hacen eficaz frente a problemas respiratorios como resfriados, bronquitis y asma. 

Entre los más populares está la cebolla en diferentes preparaciones (¡ojo, sin Thermomix¡).  Hay quien recomienda partirla en dos mitades o cortarla en trozos finos y dejarla en un plato en la mesita de noche. Algunos le añaden azúcar y agua. Otros apuestan por hervirla y respirar sus vapores. También hay quien dice que lo mejor es mezclarla con miel, ajo o limón.

La idea es que los vapores de la cebolla actúan como un analgésico natural, que puede calmar la irritación e hidratar las mucosas, además de aliviar la tos. En definitiva, muchas personas consideran que oler cebolla les hace respirar mejor.

En Internet se ha popularizado una historia según la cual una familia de agricultores de Estados Unidos se habría salvado de la virulenta gripe de 1918, que se conoció como «gripe española» y acabó con la vida de 40 millones de personas en todo el mundo, gracias a las cebollas.

Sin embargo, no es cierto que este alimento tenga ningún efecto antibiótico y, aunque así fuera, la gripe y el resfriado están causados por virus, no por bacterias. Del mismo modo, tampoco tienen un efecto antiviral.

Entonces, ¿por qué a muchas personas les funciona? Según Marián García, hay razones que explican esa percepción personal. La principal es que la tos acaba desapareciendo en un periodo de tiempo relativamente corto, así que nos puede parecer que ha sido gracias a la cebolla o a cualquier otro remedio aunque no sea de esta manera. Además, puede tener un efecto placebo, al igual que otras ocurrencias que en realidad ni benefician ni perjudican.

Sin embargo, existe un remedio casero, del cual existe alguna evidencia científica de que sí funciona: LA MIEL. Las conclusiones a las que llega la revisión de los artículos existentes es el siguiente:

Se encontró que administrar miel durante un máximo de tres días es probablemente más eficaz para aliviar los síntomas de la tos en comparación con el placebo o el salbutamol. 

Cuando se administra durante un día, la miel probablemente sea más eficaz para reducir la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y el impacto de la tos en el sueño tanto para los niños como para los padres que ningún tratamiento. 

La miel también puede resolver la tos molesta en mayor medida que ningún tratamiento. 

La miel probablemente reduce la frecuencia de la tos de manera más efectiva que el placebo.

 La miel probablemente también reduce la gravedad de la tos, resuelve la tos molesta y mejora la calidad del sueño tanto para los niños como para sus padres en mayor medida que el placebo. También es probable que su efecto sobre la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y la calidad del sueño de los niños y sus padres sea mejor que con la difenhidramina, un remedio para la tos de venta libre. Su efecto puede ser comparable cualquier jarabe contra la tos para reducir la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y el impacto de la tos en la calidad del sueño de los niños y sus padres. 

Uno de los estudios incluidos evaluó el efecto de la miel sobre la duración de la tos; la evidencia disponible sugiere que la miel reduce la duración de la tos en mayor medida que el placebo o el salbutamol. No hubo diferencia en la aparición de eventos adversos no graves entre la miel y los distintos grupos de control. 

Pero cuidado: estos hallazgos provienen de seis estudios pequeños, dos de los cuales tenían un alto riesgo de sesgo de realización y detección con evidencia de certeza moderada a baja, y pueden no ser generalizables.

OJO: La miel es poco recomendable en niños menores de un año. Tampoco es recomendable su administración diaria de manera continua (por su contenido en azúcar).

https://www.cochrane.org/es/CD007094/ARI_miel-para-la-tos-aguda-en-ninos

SI NO HACE CACA, ESTIMÚLALO CON EL TERMÓMETRO

Otro de los problemas clásicos: las cacas del niño. Las deposiciones del niño van a cambiar durante los primeros días, de ser negras pasan a ser amarillo-líquidas en los alimentados con LM a ser más pastosas y en ocasiones de diferentes tonalidades con leche de fórmula.  

Es importante saber que  NO SE HA DE DEFECAR TODOS LOS DÍAS. Casi todos los bebés llegan a estar dos o tres días sin defecar; muchos están cinco o siete días, algunos 10 o 15 días, y los hay que tardan todavía más. Pero la hacen sin esfuerzo ni dolor. Eso no es estreñimiento; es completamente normal, y no hay que hacer nada: no hay que dar al bebé zumo, ni agua, ni hierbas, ni laxantes, ni meterle el termómetro por el culito ni el ramito de perejil ni supositorios. No hay que hacer nada, porque es normal, y ya hará caca solo cuando tenga que hacer.

Estas cacas poco frecuentes solamente aparecen en el bebé con lactancia materna exclusiva. Normalmente basta un poco de leche artificial o de cualquier otro alimento para que el efecto desaparezca: o bien hacen caca con más frecuencia o bien caen en el verdadero estreñimiento, con heces duras y secas. Hasta hace unos años había muy pocos bebés que tomaran lactancia materna exclusiva más de dos meses, algunos médicos y enfermeras todavía no saben que estar varios días sin hacer caca es normal en niños de pecho.

Los bebés tienen que “aprender” a hacer caca. Deben aprender a coordinar la contracción de la musculatura abdominal, junto con la relajación del periné / esfínter anal (este es el motivo por el que en ocasiones se ponen muy rojos al hacer caca, aunque luego las deposiciones sean líquidas).

Este proceso de aprendizaje ocurre a lo largo de los primeros 6-8 meses de vida. Si nosotros estimulamos la zona rectal estamos interfiriendo en este aprendizaje, y el bebé “aprenderá” que para hacer caca tiene que esperar a que se estimule la zona rectal.

Si tu bebé sufre un estreñimiento (deposiciones duras, como bolitas, cada 2-3 días) consúltalo con tu pediatra para poder establecer un tratamiento adecuado, pero intentando que no incluya la estimulación rectal en la medida de lo posible.

 

LEYENDAS URBANAS SOBRE VACUNAS

Estamos en otoño y comienzan los resfriados, diarreas, etc. También la GRIPE. Es un período para hablar de vacunas en general, tanto para niños como adultos. 

Desde 3 Ducktors, antes que nada, queremos afirmar, que somos PROVACUNAS, ya que ayudan a prevenir enfermedades. Gracias a ellas, la salud de las personas es mejor, ya que con ellas se evita que millones de personas caigan enfermas por enfermedades contagiosas y con ello se han salvado millones de vidas. Ejemplos recientes de esto es la disminución de COVID en países desarrollados tras la vacunación, la erradicación de la Viruela, etc. 

Sin embargo, las cosas no son tan fáciles y sigue habiendo personas que dudan de la eficacia y seguridad de las vacunas. Vamos a intentar desterrar una serie de mitos con respecto a ellas:

1. YO NO VACUNO A MI HIJO PORQUE EN EL SIGLO XXI YA NO HAY TANTAS ENFERMEDADES COMO ANTES Y YA NO MERECE LA PENA VACUNARSE. FALSO

Este es un mito muy extendido. Cierto es que vivimos en una época y en una parte del mundo en donde las condiciones higiénicas y sanitarias han mejorado espectacularmente en los últimos 100 años. Pero uno de los motivos por los que hemos llegado a este punto son las vacunas. De hecho hay enfermedades erradicadas gracias  a las vacunas, como la viruela, y otras que ya se han convertido en raras como la varicela y el sarampión. Sin embargo, si dejamos de vacunar a nuestros hijos, esas enfermedades que ahora te suenan raras o desaparecidas volverán, y con ellas las complicaciones y las muertes que acarrean.  De hecho se está observando un repunte de sarampión y polio en países en los que se ha observado una disminución de la cobertura vacunal.

2. ES MEJOR CONTAGIARSE DE UNA ENFERMEDAD Y PASARLA QUE PROTEGERTE CONTRA ELLA CON UNA VACUNA. FALSO

Cierto es que algunas de las enfermedades contra las que existe una vacuna pueden ser banales (gripe, varicela, rubeola…), lo que genera la falsa creencia de que es mejor contagiarse y “pasarla” para que así la inmunidad que se adquiere sea “natural”, pero hay que saber que estas enfermedades no están exentas de complicaciones, entre ellas, la muerte. Es preferible vacunarse que “pasar” la enfermedad y exponerse a riegos innecesarios.

3. LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS VACUNAS SON MUY FRECUENTES Y PELIGROSOS. FALSO

Como todo en medicina, las vacunas pueden tener efectos secundarios, que en general son leves y autolimitados, como por ejemplo fiebre y enrojecimiento en la zona de punción. Pese a todo son preferible estos efectos secundarios que las enfermedades y sus complicaciones contra las que nos protegen las vacunas. Otras sustancias como Ibuprofeno, Paracetamol también tienen efectos secundarios y se toman de una manera “mas alegre” sin pensar en sus efectos secundarios con Insuficiencia renal y/o hepatitis.

4. YO NO VACUNO A MIS HIJOS PORQUE LAS VACUNAS CONTIENEN MERCURIO Y ALUMINIO. FALSO

Durante mucho tiempo, en la fabricación o conservación de algunas vacunas, se ha utilizado como conservante el timerosal (una sal orgánica que contiene etilmercurio) por sus propiedades antimicrobianas. Sin embargo, desde hace unos años se ha ido reduciendo la cantidad de timerosal utilizado o se ha eliminado completamente, sustituyéndolo por otros compuestos para la conservación y fabricación de aquellas vacunas que antes lo contenían. Hoy en día, ninguna de las vacunas que se utilizan en los calendarios vacunales de las distintas comunidades autónomas españolas contiene esta sustancia mercurio como para que sea peligroso.

Nos podemos preguntar entonces por qué se ha retirado el timerosal de la composición de las vacunas si no es tóxico, pues por un principio de prudencia básico y por la alarma social que se ha creado alrededor de esta sustancia. Aunque las cantidades de mercurio a las que podía estar expuesto un niño español antes de los 14 años por la vacunación serían muy inferiores a las que se consideran tóxicas por los diferentes organismos mundiales, una vez que ha sido posible, se ha considerado oportuna su sustitución por otros compuestos también inocuos.

Sí, algunas vacunas contienen muy pequeñas cantidades de sales de aluminio como adyuvante o potenciador de la respuesta de defensa.

Las sales de aluminio se usan como adyuvantes de vacunas desde hace 70 años y son componentes imprescindibles para estimular el sistema inmunitario y permitir introducir menores cantidades de antígeno, que podría resultar perjudicial, en el organismo. Nunca se ha registrado ningún efecto adverso relacionado con el aluminio existente en algunas vacunas. La cantidad de aluminio que contienen las vacunas es muy inferior (menos del 1%) a las cantidades de aluminio que de forma natural contienen, por ejemplo, los alimentos habituales que consumimos, incluida, por chocante que resulte, la leche humana.

CATARROS Y MOCOS: MITOS Y LEYENDAS

1. LOS CATARROS SON CONSECUENCIA DEL FRÍO. FALSO

Los catarros suelen ocurrir principalmente en los meses fríos del año, sin embargo, estos se producen por infecciones por virus. Es el tipo de infección más frecuente que tienen los niños, en especial si van a guarderías.  Tampoco se va a resfriar por ir descalzo en casa.

2. MI HIJO TIENE MUCHOS MOCOS, SEGURO QUE LE VA A SALIR UN DIENTE. FALSO

No hay ninguna base científica en esta afirmación. Ningún estudio de calidad ha conseguido demostrar que la salida de un diente produzca mucosidad nasal. Durante los primeros 2-3 años de vida de un niño salen un montón de dientes de leche por lo que es habitual que coincidan en el tiempo la salida de uno de ellos con un catarro que produzca moco. Tampoco está demostrado que la erupción de los dientes produzca fiebre.

3. MI HIJO ESTÁ MUY ENFERMO, LLEVA CON MOCOS VARIOS MESES. FALSO

La duración media de la mucosidad durante un catarro son unos 15-20 días. Si tenemos en cuenta que un niño de guardería se contagia de unos 10-12 al año (concentrados en el invierno) lo normal es que siempre esté con mocos.

 4. A MI HIJO LE HA BAJADO EL MOCO AL PECHO. FALSO

Los catarros no bajan al pecho, es decir, el moco no gotea por detrás de la garganta, accede a la tráquea y llega al pulmón. Eso no ocurre así. Si esto sucediera, sería equivalente a arrojarlo a una piscina, por lo tanto, se ahoga. Sin embargo, los virus que dan lugar a bronquitis y bronquiolitis empiezan siempre por un cuadro catarral que constituye un caldo de cultivo para que se desarrollen más virus que colonizarán los diferentes órganos (pulmón, intestino, garganta…). Esa llegada del virus al pulmón es la que genera moco y no al revés.

5. EL MOCO DE MI HIJO SE HA INFECTADO PORQUE HA CAMBIADO DE COLOR A VERDE Y/O AMARILLO. FALSO

Durante un catarro común el moco cambia y evoluciona de color. Al principio suele ser líquido y trasparente para en unos días hacerse espeso con un color amarillo o verde. Esto ocurre normalmente en cualquier catarro y no es un signo de que esté ocurriendo ninguna complicación; todo lo contrario, es sinónimo de inicio de curación. 

6. LA MEJOR FORMA DE LIMPIAR LOS MOCOS ES CON UN “SACAMOCOS”. FALSO

Los lavados nasales son la forma más eficaz de limpiar la nariz. Para ello es necesario tener un poco de “mala leche” y hacerlo con fuerza, como si se limpiara una tubería. Los aspiradores de moco resultan poco eficaces, ya que no llegan a la orofaringe (parte de atrás de la nariz, donde se junta con la garganta), además de ser poco higiénicos.

7. VOY A DEJAR DE DAR LECHE A MI HIJO PORQUE LE PRODUCE MOCOS. FALSO

Este es quizá de los mitos más extendidos. La leche no produce mocos. Al igual que con los dientes, no existen estudios de calidad que hayan demostrado que esa afirmación sea correcta.

COSTRA LÁCTEA: QUE HACER

La costra láctea, que aparece en la cabeza de algunos recién nacidos en la primera o segunda semana de vida, es la primera manifestación de la dermatitis seborreica. Consiste en una placa grande, de color amarillo-blanquecino, con escamas de aspecto grasiento, que no pica.

Afecta especialmente a aquellas áreas con mayo cantidad de glándulas sebáceas (glándulas que segregan grasa), por ejemplo, las orejas y el cuero cabelludo, pero posteriormente también el tronco, las cejas, los grandes pliegues (ingles, axilas) y el área del pañal.

Predomina sobre todo la forma infantil, autolimitada, que afecta a los niños durante los primeros meses de vida y luego desaparece. La forma del adulto puede comenzar en la pubertad.

Es un proceso autolimitado, con tendencia a la remisión y la aparición de las lesiones de nuevo. Algunas medidas pueden ayudar a disminuir los brotes o mejorarlos:

Higiene: utilizar jabones neutros. Hay geles y productos especiales para la dermatitis seborreica, tanto infantil como del adulto.  Evitar sustancias irritantes y el estrés.

La costra láctea se puede retirar con aceites, vaselina o geles específicos para la costra láctea.  La piel de los bebés es más fina y frágil que la de los adultos, por lo que es importante utilizar unos cuidados suaves y respetuosos. Un champú suave sin jabón tiene un pH cercano al pH fisiológico de la piel, preserva el equilibrio del microbioma y no causa deshidratación. Al contrario de lo que da a entender su nombre, el distintivo “sin jabón” no quiere decir que el cuidado no lave; este apelativo se utiliza simplemente para indicar que el producto contiene menos tensoactivos (ingredientes encargados de eliminar la suciedad, pero que también resultan agresivos para la piel) que otros jabones. Por otro lado, es posible que el cuidado haga poca espuma, ¡pero que no haga espuma no significa que no lave!

Este es el tipo de champú que debe utilizarse para enjuagar los cuidados tratantes para la costra láctea.

ENFERMEDAD PIE-MANO-BOCA: ¿DEBEN DE ACUDIR AL COLEGIO?

La enfermedad boca-mano-pie es una infección generalmente benigna de causa vírica, producida por la familia enterovirus, propia de la infancia (máxima incidencia entre 1-3 años de edad) que se presenta en forma de brotes en especial en primavera y verano.

Se transmite con facilidad de persona a persona a través del contacto directo por vía fecal-oral (heces) y aérea (secreciones de nariz, boca o gotitas que se lanzan al toser).

Permanece en las heces sobre todo o en las vías respiratorias varias semanas después de padecer la enfermedad. También puede sobrevivir mucho tiempo en los objetos (pañuelos, mesas, sábanas, toallas, etc.), facilitando su transmisión.

Los niños pueden eliminar y diseminar el virus sin que tengan síntomas de estar enfermos.

Clínicamente, presenta de incubación es de 3 a 6 días. Tras unos días de fiebre moderada y malestar general, aparece una erupción con pequeñas ampollas por fuera y dentro de la boca (paladar, encías, lengua), palmas de las manos, plantas de los pies y área del pañal. Es más frecuente la afectación de las manos que la de los pies y también pueden aparecer en los dedos. Las lesiones no causan picor, se ulceran y se curan en 5 a 10 días. Generalmente es un proceso leve y sin secuelas, aunque en ocasiones al cabo de unos días, aparece un proceso de despegamiento de las uñas.

No hay ningún tratamiento específico, se pueden administrar analgésicos para aliviar los síntomas. La medida preventiva más eficaz es el lavado frecuente de manos y la desinfección de superficies contaminadas (los objetos que han estado en contacto con el niño enfermo). Es importante que todos los miembros de la familia se laven bien las manos y que lo hagan frecuentemente (especialmente tras ir al baño, tras el cambio de pañales y antes de cocinar o comer). 

Si en la evolución aparece afectación de las uñas, se tratará con higiene e hidratación.

Dado que es frecuente la infección asintomática y la transmisión del virus antes del inicio de los síntomas, la exclusión del colegio resulta ineficaz para disminuir la transmisión. Por ello, la enfermedad boca-mano-pie no se considera una causa de exclusión escolar estricta. El niño puede acudir al colegio si no tiene fiebre y se encuentra bien y las lesiones de la boca le permiten comer.

¿Si me encuentro embarazada afectará al bebé?

En caso de conocer alguna persona afectada lo fundamental es evitar exponerse. La probabilidad de que el feto resulte afectado es muy pequeña, ya que la mayoría de mujeres es probable que se hayan inmunizado contra el virus en los primeros años de vida.

MI BEBE NO GATEA

En más de una ocasión Nos hacen este comentario en la consulta. No hay estudios que demuestren que saltarse el gateo tenga alguna repercusión negativa en el desarrollo de un niño.

La habilidad para gatear se puede desarrollar en un rango amplio de meses y que tu bebé puede adoptar diferentes estilos de gateo. Tener en cuenta que los pequeños no están programados para gatear, más bien los motiva el hecho de que quieren explorar, experimentar diferentes formas de moverse y usar la que les parece más gratificante. Así que, incluso si no parece una posición clásica de gateo, deslizarse sobre el estómago, rodar o desplazarse sobre el pompis siguen siendo métodos válidos. Lo importante es que tu hijo coordine ambos lados del cuerpo y use cada brazo y pierna equitativamente. 

Es entendible que un niño con algún síndrome o problema neurológico no gatee, así como probablemente no adquiera otras habilidades motoras. Pero esto no quiere decir que no gatear significa que hay alguna alteración cerebral. Muchos niños completamente sanos se saltan este logro y se lanzan directo a caminar. Si el desarrollo del niño es adecuado, no hay por qué preocuparse. Es simplemente una variante de la normalidad.

Así que a disfrutar viendo a los niños jugar y explorar el mundo, arrastrándose, gateando y caminando, siempre vigilando que su desarrollo sea continuo y adecuado.