10 REGLAS PARA UN DESCANSO SALUDABLE PARA NIÑOS DE HASTA 12 AÑOS

Existen tres factores que son determinantes para la buena calidad del descanso: la duración, la continuidad y la profundidad.

  • La DURACIÓN se refiere a las horas de sueño y deben ser suficientes para estar descansado y alerta durante el día.
  • Con relación a la CONTINUIDAD, los períodos de sueño deben ser fluidos y sin fragmentación. Cuantas más interrupciones, peor calidad del sueño.
  • Para que el SUEÑO SEA PROFUNDO, añade, es necesario alcanzar las fases de sueño más profundas NREM. Generalmente, con un patrón de sueño con muchos despertares nocturnos, será más complicado llegar a todas las fases del ciclo de sueño.

Es posible ayudar a vuestro hijo a dormir mejor con unos buenos hábitos de sueño siguiendo estas normas para un descanso saludable para niños de hasta 12 años

  • Ir a dormir pronto, preferiblemente antes de las 21h.
  • Horario adecuado de siestas para su edad.
  • Mantener horario diario regular.
  • Establecer una rutina que sea positiva, tranquila y consistente para la hora de dormir.
  • Espacio para dormir que propicie el sueño: fresco, oscuro y silencioso.
  • Fomentar la autonomía para conciliar el sueño.
  • Evitar luces brillantes antes de dormir y durante la noche. Aumentar la exposición a la luz natural por la mañana.
  • Evitar comidas pesadas y actividades estimulantes cerca de la hora de ir a dormir.
  • Mantener todos los dispositivos electrónicos (televisores, ordenadores y dispositivos móviles) fuera de su habitación. Limitar su uso antes de ir a dormir.
  • Evitar la cafeína, bebidas azucaradas y chocolate, sobre todo antes de dormir.

A QUE EDAD PUEDE UN BEBE TOMAR CHOCOLATE?

Para muchos el chocolate nos debiera estar prohibido. A los niños les pasará lo mismo: Una vez que lo prueban en líneas generales, lo pedirán casi a diario, pero, ¿a partir de qué momento se le puede dar chocolate?

Entre los 12-14 meses, los bebés pueden empezar a probar el chocolate, pero con moderación. Se considera un alimento alérgeno y con un alto contenido en grasas y azúcares, que puede crearle alergias o complicaciones en su salud si lo toman cuando aún son muy pequeños. También contiene vitaminas, potasio, magnesio, calcio y hierro, que pueden resultar muy beneficiosos para el organismo. El chocolate puede formar parte de una dieta variada y equilibrada del niño.

El chocolate es muy energético y contiene, especialmente el chocolate con leche y el blanco, azúcares y materias grasas necesarias para el organismo, pero solo si son tomadas en su justa medida. El chocolate puede ser un ingrediente perfecto para los niños consumido por la mañana a la hora del desayuno o en la merienda, ya que se trata de un alimento muy energético y calórico, pero no conviene mezclarlo o añadirlo a una comida principal ni excederse de los 50 g diarios.

Respecto a su contenido en grasa, el chocolate blanco es más graso que los negros y los que contienen frutos secos. El chocolate puede resultar “adictivo” para los niños, por lo que su consumo debe ser controlado y sin abusar. Incluso, muchas veces, estos chocolates contienen más azúcar y cafeína que cacao, por lo que puede provocar que tu bebé interrumpa o altere su horario de sueño.

Su consumo favorece el incremento de la feniletilamina a nivel cerebral, un neurotransmisor responsable de la sensación de bienestar, por eso se dice que el chocolate proporciona relajación y felicidad.

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) aconseja incluso a las madres que están amamantando evitar el consumo excesivo de chocolate, al igual que el de café, té y bebidas gaseosas. En todo caso, consumirlos justo después de la toma del pecho, ya que podría llegar al bebé a través de la leche y causarle irritabilidad o falta de sueño.

Cómo dar chocolate al niño

Si es la primera vez, la mejor manera es el chocolate en polvo. El chocolate en polvo es una preparación azucarada muy fácil de digerir, especialmente diseñada para bebés. No contiene ingredientes grasos como los que pueden contener los chocolates en tableta, que son demasiado elevados. A partir de los 15 meses los bebés empiezan a rechazar algunos alimentos y es más complicado que tome la leche sola si no le gusta demasiado el sabor, sobre todo la leche de fórmula; en este caso, se puede añadir el cacao en polvo a la leche para darle un mejor sabor, al principio siempre en menores cantidades, para poder añadir más o menos en el futuro, dependiendo de su reacción.

En el caso de las tabletas u otro tipo de chocolates, mejor no ofrecérselo hasta que pasen los dos años debido a su alto contenido graso, lo que dificulta su digestión.

A partir de los dos años se puede empezar a dar mousses o trocitos de frutas bañadas en chocolate fundido. Es algo que a los niños les encantará y se estará potenciando la toma de fruta. A partir de los tres años podrá tomar postres y tartas, pero siempre con moderación.

Y ESTE INVIERNO NO OLVIDEMOS EL COVID Y EL VRS

Por fin, parece ser que vamos a tener un invierno “normal” para nuestros hijos. Vuelven a acompañarnos las fiebres, toses, mocos, diarreas, etc. hasta el verano, así que como veis volvemos a la “normalidad”. Pero hemos de admitir que esta normalidad no es tal.

Todos los años los pediatras podíamos conocer aproximadamente el calendario de virus invernales, pero tras la epidemia de COVID, todo esto se ha alterado notablemente y ahora vamos de sorpresa en sorpresa

Por ejemplo, la gripe o el virus respiratorio sincitial (VRS) se han adelantado. El VRS suele darse en noviembre-diciembre, previo a la epidemia de la gripe (que suele alcanzar su máximo en diciembre-enero, pero este año están circulando todos los virus a la vez, hay casos de VRS y muchísimos casos de gripe A, así como bastantes cuadros gastrointestinales y muchos cuadros de vómitos.

Según el último informe del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda del Instituto de Salud Carlos III y la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, correspondiente a la semana 39 (del 26 de septiembre al 2 de octubre), persistía el aumento en la incidencia de gripe en Atención Primaria, principalmente en menores de 15 años, y había aumentado la circulación de VRS. Y no sabemos lo que va a pasar: Puede que este adelantamiento, también acabe pronto o, todo lo contrario, que se alargue más.

La impresión general es que nos vamos a encontrar con más procesos respiratorios que otros años, los cuales no tienen por qué ser más graves.

Hay que tener en cuenta que este año se han relajado las medidas de protección, -hemos quitado la mascarilla- y tanto niños como adultos no hemos estado expuestos a otros virus, por lo que no existe la inmunidad de grupo que puedan generar.

LOS BEBES SON LOS MÁS EXPUESTOS A ESTAS INFECCIONES

Los bebés y los más pequeños, muchos de ellos, no han estado nunca en contacto con ninguno de estos virus: ni expuestos, ni han recibido anticuerpos a través de la leche materna. Eso unido a que su sistema inmunitario es más inmaduro, lleva a esa explosión vírica que tenemos este año.

¿Y QUÉ PASA CON EL COVID?

La Agencia Europea del Medicamento (EMA en sus siglas en inglés) confirma lo que los expertos llevan días alertando: la aparición de una nueva ola de contagios “en las próximas semanas” debido a las nuevas subvariantes del virus, BQ1, BQ2 Y BA.5

la subvariante BQ1 fue detectada la semana pasada en al menos cinco países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, se convertirá en la variante dominante entre mediados de noviembre y principios de diciembre.

En este momento no Se sabe si la BQ1 será más transmisible o causará una enfermedad más grave, pero lo que ya se sabe es que tiene una habilidad mayor de escapar de la inmunidad que ofrece la vacunación, incluida la infección natural con ómicron.

Y EL VRS?

El VRS es un virus respiratorio que provoca síntomas similares al Covid y la gripe (estornudos, tos, dolor de garganta, fiebre), pero que en los niños pequeños (menores de dos años) produce la temida bronquiolitis, una infección respiratoria en la que se obstruyen las vías bronquiales pequeñas. Cuanto más pequeño es un niño, más grave puede ser la evolución de la enfermedad (por ejemplo, los menores de 3 meses).

Afecta más gravemente a los niños y a las personas mayores. En la pandemia se han hecho muchas PCR a adultos, sobre todo personas mayores, que tenían neumonías o problemas respiratorios moderados a graves, con disnea, y eran positivos al VRS. Por lo tanto, hay que tenerlo en cuenta a la hora de que, en plena época de VRS, se relacionen los niños con sus abuelos y otras personas con factores de riesgo. Por eso la importancia de la mascarilla, que se nos está olvidando a todos

EL NIÑO TIENE LA PLANTA DE LOS PIES AMARILLA

Algunos padres acuden a la consulta preocupados, pensando en problemas hepáticos,  porque han observado que sus hijos tienen la planta de los pies y/o manos con un color amarillento.

Lo normal es que se deba a un exceso de carotenos en la dieta. La causa más frecuente de que las plantas de los pies estén amarillentas es la hipercarotinemia. Se trata de una enfermedad benigna en la que la persona tiene un exceso de carotenos en el organismo, los cuales dan ese color amarillo o rojo a los vegetales. Por ejemplo, las naranjas, las zanahorias, la calabaza   o los boniatos son muy ricos en esta sustancia.

Además de la hipercarotinemia, hay otras situaciones que pueden provocar que las plantas de los pies luzcan de este color, y algunas de ellas sí que son patológicas. Por ejemplo, la ictericia. Cuando hay ictericia, no solo se colorean de amarillo la planta de los pies y de las manos, sino que también los ojos.

Si lo que te preocupa es que se trata de tu bebé, es importante que conozcas la ictericia del recién nacido. Se trata de una situación relativamente frecuente a esas edades. Suele ser transitoria, y desaparecer alrededor del mes de vida. Sí es más prolongada, consultar al pediatra.

PETARDOS Y NIÑOS

Llega la verbena de Sant Joan y ya desde los días previos se comienza a escuchar multitud de petardos por las calles. He de reconocer que a mí no me gustan. He visto bastantes destrozos en las manos, cara, piernas y dedos por este artilugio y, reconozco que no son de mí agrado. Muchos dirán que no pasa nada, si se utilizan bien…. Y yo les digo: como todo en este mundo, pero valorar los riesgos.

Pero y de cara a los niños: ¿Por qué pueden ser peligrosos los fuegos artificiales para los niños?

Las estimaciones a partir de la información recogida de la European Injury Database (IDB) de la UE 28, indican que, cada año, aproximadamente 2.900 niños de entre 0 y 14 años sufren lesiones relacionadas con fuegos artificiales, lo suficientemente graves como para necesitar asistencia sanitaria de urgencias. Por ejemplo, en UK, Durante los cinco últimos años en el Reino Unido, más de 350 niños en edad preescolar, algunos de tan solo un año de edad, han recibido asistencia sanitaria al sufrir lesiones por dispositivos pirotécnicos. Más de la mitad de las lesiones anuales relacionadas con dispositivos pirotécnicos son de niños.

Clasificación de fuegos artificiales

La Comisión Europea estableció un sistema de clasificación de fuegos artificiales para que los fabricantes facilitaran información e instrucciones más claras:

  • Categoría F1: Edad mínima de 12 años- fuegos artificiales que apenas presentan riesgos y son casi inaudibles. Están diseñados para ser utilizados en zonas cerradas y comprende los elementos pirotécnicos para uso doméstico. 
  • Categoría F2: Edad mínima de 16 años- fuegos artificiales poco peligrosos y cuyo nivel sonoro es bajo. Destinados a ser usados al aire libre en espacios cerrados.
  • Categoría F3: Edad mínima de 18 años – fuegos artificiales con un nivel de peligrosidad medio y un nivel sonoro no perjudicial para la salud. Su uso queda restringido a zonas abiertas al aire libre. 
  • Categoría F4: Edad mínima de 18 años – fuegos artificiales de riesgo alto y que solo pueden ser utilizados por especialistas.

Cómo utilizar fuegos artificiales de manera segura 

Asegúrese de seguir las siguientes recomendaciones al utilizar fuegos artificiales:

  • Nunca dejar a los niños encender la mecha o jugar con fuegos artificiales. 
  • Establecer un perímetro de seguridad, con una cuerda, por ejemplo, desde donde los niños puedan ver los fuegos de manera segura. 
  • No dejar que los niños menores de cinco años utilicen bengalas. Tener en cuenta que el contacto con una bengala encendida es igual al de la llama de una antorcha.
  • Controlar a vuestros hijos y no perderles de vista en ningún momento, siempre que se usen fuegos artificiales cerca.
  • Al comprar fuegos artificiales, leer y seguir todas las instrucciones que incluyan.
  • Asegurarse de que toda la gente está fuera del rango de los fuegos antes de encender la mecha.
  • Encender fuegos artificiales exclusivamente en superficies llanas y regulares, alejadas de las viviendas cercanas, hojas secas o cualquier otro material inflamable. 
  • En caso de que haya una hoguera junto a los fuegos artificiales, asegurarse de que está a un mínimo de 18 metros de distancia de las viviendas, árboles, arbustos, vallas y cobertizos cercanos. 
  • Al encender la mecha, sujetar el dispositivo con el brazo completamente estirado. Tener especial cuidado en caso de viento.
  • Nunca intentar utilizar de nuevo fuegos artificiales que no funcionaron correctamente la primera vez. 
  • Tener un cubo de agua o arena cerca en caso de mal funcionamiento o fuego.
  • No mantener el dispositivo en su mano tras haberlo encendido a no ser que las instrucciones establezcan que puede hacerlo. 
  • Vestir ropa sin capucha ni cordones.
  • No transportar fuegos artificiales en los bolsillos, puesto que la fricción con estas puede hacer que exploten. 
  • Tras los fuegos, asegurarse de que las personas que estén ayudando a limpiar los restos usen pinzas o guantes para no quemarse. 
  • No tirar fuegos artificiales usados a una hoguera bajo ningún concepto. 
  • No introducir fuegos artificiales, petardos, etc., en latas o recipientes cerrados

MITOS DEL VERANO EN LOS NIÑOS

UN CLÁSICO: BAÑARSE RECIÉN COMIDO PUEDE PROVOCAR UN CORTE DE DIGESTIÓN, FALSO

Posiblemente, una de discusiones más recurrentes cada año cuando comienza el calor y la temporada de playa y piscina: ¿De verdad hay que esperar un par de horas después de comer para zambullirse en el agua?. Pues aquí la respuesta:

  • No hay un dato concreto sobre la duración de la digestión, pero el margen va de las 2 a las 4 horas, dependiendo también del tipo y cantidad de comida. La digestión comienza nada más ingerir alimentos y tampoco tiene fundamento el hecho de tener que esperar por lo menos media hora. 
  • El corte de digestión no existe. Lo que sí ocurre es que, durante la digestión, la sangre se concentra en las funciones intestinales, con lo que si realizamos una actividad física que requiera parte de ese riego sanguíneo, la digestión se ralentiza y podría dar lugar a mareos y vómitos. 
  • Existe la hidrocución, término que explica el shock que se produce en el cuerpo al ser sometido a un cambio brusco de temperatura. Por este motivo, y no por la comida, es recomendable entrar en el agua paulatinamente cuando has acumulado mucho calor o esta está muy fría.

Esperamos que, a partir de ahora, no tengáis dudas con la hora del baño después de comer.

 

EXPONERSE A UNA CORRIENTE DE AIRE POR LA NOCHE HACE QUE SE RESFRÍEN: FALSO

Las corrientes de aire por si solas, no provocan los resfriados. Los virus se contraen por el contacto social, no porque haga más o menos frío. Así que, si hace mucho calor, se puede abrir la ventana de la habitación para que corra aire y que el niño duerma; no pasa nada.

Una premisa derivada de la exposición a una corriente lo constituye: ¿EL AIRE ACONDICIONADO ES BUENO PARA LOS NIÑOS PEQUEÑOS?

El aire acondicionado en principio no es perjudicial para la salud de los niños, pero se debe de utilizar con una serie de precauciones y no abusar, ya que es importante saber que los cambios bruscos de temperatura, el frío excesivo, la sequedad o humedad excesiva pueden provocar en niños pequeños resfriados o irritaciones hasta faringitis, bronquitis, etc.

Por esta razón, algunas recomendaciones para usar el aire acondicionado son: 

  • En verano la casa debe de estar a una temperatura cercana a los 25 ° de día. Las temperaturas artificiales excesivas -tanto el frío como el calor- afectan las mucosas respiratorias, facilitan la irritación de las vías aéreas y abren el camino a procesos respiratorios agudos. 
  • Durante el primer año de vida, las vías aéreas son muy estrechas y susceptibles a los cambios del medio ambiente, y cualquier infección o irritación puede dificultar la respiración normal.
  • El bebé no debe quedar expuesto directamente a la corriente de aire frío del aparato. De esta manera evitaremos enfriamientos que pueden llegar a ser graves.
  • Durante la noche hay que apagar el aire.

 

NO PUEDES QUEMARTE SI ESTÁ NUBLADO: FALSO

Este es uno de los mitos sobre el verano que pueden poner en peligro tu salud. Mucha gente cree que si está nublado el sol no quema, o quema menos. No es cierto. Lo que afecta a la piel son las radiaciones ultravioleta, y esas atraviesan las nubes sin ningún problema. Aunque no veas el Sol, sus efectos en la piel siguen actuando al 100%. Se debe usar protección solar siempre, y que sea del 50.

Por cierto, y también relacionado con el sol, NO ES SUFICIENTE CON PONERSE CREMA UNA SOLA VEZ EN UN DÍA LARGO DE SOL. Hay cremas resistentes al agua, pero, con todo y con eso, lo recomendable en el caso de los niños, ya que se exponen más a los rayos directos del sol y a que se bañan también más que un adulto cuando son autónomos en el agua, mejor cada hora o directamente cada baño prolongado. 

 

LOS RECIÉN NACIDOS NO PUEDEN IR A LA PLAYA: FALSO

Este es uno de los mitos más frecuentes en la época estival. Lo que sí que es verdad es que a los niños menores de 6 meses no les debe dar el sol de forma directa y prolongada, ya que su piel es muy sensible y se puede quemar con mucha mayor rapidez. Debemos de tener en cuenta que NO SE PUEDEN UTILIZAR PROTECTORES SOLARES POR DEBAJO DE LOS 6 MESES.

Por otra parte, las horas centrales del día es mejor evitarlas por el exceso de calor existente. 

Sí se puede ir a la playa en las primeras o en las últimas horas del día. Podríamos ir perfectamente si dejamos a nuestro bebé a la sombra, además de ponerle gorrito y ropa de manga larga, pero fresquita.

 

LOS BEBES NO SE PUEDEN BAÑAR EN PISCINAS CON CLORO: FALSO

Este es otro de los mitos clásicos del verano. El bebé se mueve mejor en un medio acuático que en uno terrestre y las razones están en los reflejos que posee. Estuvo nueve meses en el líquido amniótico y, en realidad, viene preparado para nadar

Los productos utilizados en el mantenimiento de las piscinas no son tóxicos para los niños. Es cierto que tanto el cloro como la sal pueden llegar a irritar la piel de los bebés, pero esto se soluciona muy fácilmente si los baños en las piscinas son cortos y después les aclaramos la piel con agua dulce.

La importancia viene determinada por el contenido de cloro en la piscina. Cantidades superiores a 150 MG por metro cúbico pueden producir irritaciones y síntomas como: conjuntivitis, otitis, diarreas, problemas cutáneos, etc. 

La temperatura es un elemento que debes atender al llevar al bebé a la piscina, ya que tiene la piel muy sensible y cualquiera de los dos extremos resultaría inconveniente. En el caso de los prematuros, a algunos les cuesta aún regularla. Considerando la corta edad en que puede entrar el bebé a la piscina, la temperatura no debería ser inferior a 30 °C.

Las piscinas de aguas saladas son una opción para los bebés porque la concentración química es menor. Pero no están exentas de productos que puedan causar alergias o irritaciones respiratorias.

Una vez terminado el baño es importante aclarar la piel con agua dulce. 

La edad recomendable para dejar entrar al bebé a una piscina va de la mano con el ciclo de vacunación. A esta edad ya tiene una protección y el desarrollo motor se potenciará en el agua, pues los reflejos natatorios aún no han desaparecido.

¿SE DEBEN DE TRATAR LAS SINEQUIAS VULVARES?

Es un fenómeno que sucede en las niñas – en los varones el equivalente serían las adherencias- que consiste en la fusión de un labio menor con el otro.

Las sinequias vulvares (o fusión de labios menores) se pueden ver en niñas pequeñas, y son muy frecuentes en el segundo año de vida (se estima que cerca del 3,3% de las niñas de entre 13 y 23 meses tienen sinequia).

No es un proceso patológico. Se produce tras pequeñas infecciones locales, rascado frecuentes o una higiene inadecuada, que originan una inflamación de la piel, la cual al repararse hace que los labios queden pegados. 

A veces se asocia con infecciones de orina de repetición o infecciones vaginales, pero generalmente no dan ningún problema y se trata de un hallazgo casual (los pediatras nos damos cuenta al examinar la zona, y no porque haya síntomas).

Si no produce ningún síntoma no es necesario tratar. Con el crecimiento y el aumento de la actividad de la niña los labios se irán separando naturalmente. Y con la pubertad y el aumento de las hormonas se acabará de completar el desarrollo de la mucosa y el problema se acabará.

Si hay infecciones de orina, dificultades para orinar o vulvovaginitis de repetición entonces sí se puede considerar la posibilidad de tratar la sinequia para disminuir los síntomas.

Si son muy persistentes o dan síntomas, se puede intentar separar los labios mecánicamente. Si se trata de una niña muy pequeña que colabora, con un poquito de anestesia tópica se separan los labios con un bastoncillo y se aplica luego una crema para que no se vuelva a cerrar. Pero requiere un poco de colaboración. Si necesitan tratamiento médico se utilizan crema de estrógenos o corticoides durante 1 o 2 meses, pero esto es excepcional, igual que llegar al tratamiento quirúrgico.

MIEL Y CEBOLLA: SIRVEN PARA LA TOS?

Estamos en plena época de catarros, gripes y resfriados, y cada uno se alivia como puede. Nadie nos va a evitar el malestar durante varios días y no hay soluciones milagrosas ni siquiera en la farmacia. Por eso, los remedios caseros, con mayor o menor acierto, siguen siendo una referencia.

La cebolla tiene propiedades antisépticas. Las propiedades antisépticas y mucolíticas de los componentes azufrados, junto con la acción antiinflamatoria de la quercitina, la hacen eficaz frente a problemas respiratorios como resfriados, bronquitis y asma. 

Entre los más populares está la cebolla en diferentes preparaciones (¡ojo, sin Thermomix¡).  Hay quien recomienda partirla en dos mitades o cortarla en trozos finos y dejarla en un plato en la mesita de noche. Algunos le añaden azúcar y agua. Otros apuestan por hervirla y respirar sus vapores. También hay quien dice que lo mejor es mezclarla con miel, ajo o limón.

La idea es que los vapores de la cebolla actúan como un analgésico natural, que puede calmar la irritación e hidratar las mucosas, además de aliviar la tos. En definitiva, muchas personas consideran que oler cebolla les hace respirar mejor.

En Internet se ha popularizado una historia según la cual una familia de agricultores de Estados Unidos se habría salvado de la virulenta gripe de 1918, que se conoció como «gripe española» y acabó con la vida de 40 millones de personas en todo el mundo, gracias a las cebollas.

Sin embargo, no es cierto que este alimento tenga ningún efecto antibiótico y, aunque así fuera, la gripe y el resfriado están causados por virus, no por bacterias. Del mismo modo, tampoco tienen un efecto antiviral.

Entonces, ¿por qué a muchas personas les funciona? Según Marián García, hay razones que explican esa percepción personal. La principal es que la tos acaba desapareciendo en un periodo de tiempo relativamente corto, así que nos puede parecer que ha sido gracias a la cebolla o a cualquier otro remedio aunque no sea de esta manera. Además, puede tener un efecto placebo, al igual que otras ocurrencias que en realidad ni benefician ni perjudican.

Sin embargo, existe un remedio casero, del cual existe alguna evidencia científica de que sí funciona: LA MIEL. Las conclusiones a las que llega la revisión de los artículos existentes es el siguiente:

Se encontró que administrar miel durante un máximo de tres días es probablemente más eficaz para aliviar los síntomas de la tos en comparación con el placebo o el salbutamol. 

Cuando se administra durante un día, la miel probablemente sea más eficaz para reducir la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y el impacto de la tos en el sueño tanto para los niños como para los padres que ningún tratamiento. 

La miel también puede resolver la tos molesta en mayor medida que ningún tratamiento. 

La miel probablemente reduce la frecuencia de la tos de manera más efectiva que el placebo.

 La miel probablemente también reduce la gravedad de la tos, resuelve la tos molesta y mejora la calidad del sueño tanto para los niños como para sus padres en mayor medida que el placebo. También es probable que su efecto sobre la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y la calidad del sueño de los niños y sus padres sea mejor que con la difenhidramina, un remedio para la tos de venta libre. Su efecto puede ser comparable cualquier jarabe contra la tos para reducir la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y el impacto de la tos en la calidad del sueño de los niños y sus padres. 

Uno de los estudios incluidos evaluó el efecto de la miel sobre la duración de la tos; la evidencia disponible sugiere que la miel reduce la duración de la tos en mayor medida que el placebo o el salbutamol. No hubo diferencia en la aparición de eventos adversos no graves entre la miel y los distintos grupos de control. 

Pero cuidado: estos hallazgos provienen de seis estudios pequeños, dos de los cuales tenían un alto riesgo de sesgo de realización y detección con evidencia de certeza moderada a baja, y pueden no ser generalizables.

OJO: La miel es poco recomendable en niños menores de un año. Tampoco es recomendable su administración diaria de manera continua (por su contenido en azúcar).

https://www.cochrane.org/es/CD007094/ARI_miel-para-la-tos-aguda-en-ninos

SI NO HACE CACA, ESTIMÚLALO CON EL TERMÓMETRO

Otro de los problemas clásicos: las cacas del niño. Las deposiciones del niño van a cambiar durante los primeros días, de ser negras pasan a ser amarillo-líquidas en los alimentados con LM a ser más pastosas y en ocasiones de diferentes tonalidades con leche de fórmula.  

Es importante saber que  NO SE HA DE DEFECAR TODOS LOS DÍAS. Casi todos los bebés llegan a estar dos o tres días sin defecar; muchos están cinco o siete días, algunos 10 o 15 días, y los hay que tardan todavía más. Pero la hacen sin esfuerzo ni dolor. Eso no es estreñimiento; es completamente normal, y no hay que hacer nada: no hay que dar al bebé zumo, ni agua, ni hierbas, ni laxantes, ni meterle el termómetro por el culito ni el ramito de perejil ni supositorios. No hay que hacer nada, porque es normal, y ya hará caca solo cuando tenga que hacer.

Estas cacas poco frecuentes solamente aparecen en el bebé con lactancia materna exclusiva. Normalmente basta un poco de leche artificial o de cualquier otro alimento para que el efecto desaparezca: o bien hacen caca con más frecuencia o bien caen en el verdadero estreñimiento, con heces duras y secas. Hasta hace unos años había muy pocos bebés que tomaran lactancia materna exclusiva más de dos meses, algunos médicos y enfermeras todavía no saben que estar varios días sin hacer caca es normal en niños de pecho.

Los bebés tienen que “aprender” a hacer caca. Deben aprender a coordinar la contracción de la musculatura abdominal, junto con la relajación del periné / esfínter anal (este es el motivo por el que en ocasiones se ponen muy rojos al hacer caca, aunque luego las deposiciones sean líquidas).

Este proceso de aprendizaje ocurre a lo largo de los primeros 6-8 meses de vida. Si nosotros estimulamos la zona rectal estamos interfiriendo en este aprendizaje, y el bebé “aprenderá” que para hacer caca tiene que esperar a que se estimule la zona rectal.

Si tu bebé sufre un estreñimiento (deposiciones duras, como bolitas, cada 2-3 días) consúltalo con tu pediatra para poder establecer un tratamiento adecuado, pero intentando que no incluya la estimulación rectal en la medida de lo posible.

 

LEYENDAS URBANAS SOBRE VACUNAS

Estamos en otoño y comienzan los resfriados, diarreas, etc. También la GRIPE. Es un período para hablar de vacunas en general, tanto para niños como adultos. 

Desde 3 Ducktors, antes que nada, queremos afirmar, que somos PROVACUNAS, ya que ayudan a prevenir enfermedades. Gracias a ellas, la salud de las personas es mejor, ya que con ellas se evita que millones de personas caigan enfermas por enfermedades contagiosas y con ello se han salvado millones de vidas. Ejemplos recientes de esto es la disminución de COVID en países desarrollados tras la vacunación, la erradicación de la Viruela, etc. 

Sin embargo, las cosas no son tan fáciles y sigue habiendo personas que dudan de la eficacia y seguridad de las vacunas. Vamos a intentar desterrar una serie de mitos con respecto a ellas:

1. YO NO VACUNO A MI HIJO PORQUE EN EL SIGLO XXI YA NO HAY TANTAS ENFERMEDADES COMO ANTES Y YA NO MERECE LA PENA VACUNARSE. FALSO

Este es un mito muy extendido. Cierto es que vivimos en una época y en una parte del mundo en donde las condiciones higiénicas y sanitarias han mejorado espectacularmente en los últimos 100 años. Pero uno de los motivos por los que hemos llegado a este punto son las vacunas. De hecho hay enfermedades erradicadas gracias  a las vacunas, como la viruela, y otras que ya se han convertido en raras como la varicela y el sarampión. Sin embargo, si dejamos de vacunar a nuestros hijos, esas enfermedades que ahora te suenan raras o desaparecidas volverán, y con ellas las complicaciones y las muertes que acarrean.  De hecho se está observando un repunte de sarampión y polio en países en los que se ha observado una disminución de la cobertura vacunal.

2. ES MEJOR CONTAGIARSE DE UNA ENFERMEDAD Y PASARLA QUE PROTEGERTE CONTRA ELLA CON UNA VACUNA. FALSO

Cierto es que algunas de las enfermedades contra las que existe una vacuna pueden ser banales (gripe, varicela, rubeola…), lo que genera la falsa creencia de que es mejor contagiarse y “pasarla” para que así la inmunidad que se adquiere sea “natural”, pero hay que saber que estas enfermedades no están exentas de complicaciones, entre ellas, la muerte. Es preferible vacunarse que “pasar” la enfermedad y exponerse a riegos innecesarios.

3. LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS VACUNAS SON MUY FRECUENTES Y PELIGROSOS. FALSO

Como todo en medicina, las vacunas pueden tener efectos secundarios, que en general son leves y autolimitados, como por ejemplo fiebre y enrojecimiento en la zona de punción. Pese a todo son preferible estos efectos secundarios que las enfermedades y sus complicaciones contra las que nos protegen las vacunas. Otras sustancias como Ibuprofeno, Paracetamol también tienen efectos secundarios y se toman de una manera “mas alegre” sin pensar en sus efectos secundarios con Insuficiencia renal y/o hepatitis.

4. YO NO VACUNO A MIS HIJOS PORQUE LAS VACUNAS CONTIENEN MERCURIO Y ALUMINIO. FALSO

Durante mucho tiempo, en la fabricación o conservación de algunas vacunas, se ha utilizado como conservante el timerosal (una sal orgánica que contiene etilmercurio) por sus propiedades antimicrobianas. Sin embargo, desde hace unos años se ha ido reduciendo la cantidad de timerosal utilizado o se ha eliminado completamente, sustituyéndolo por otros compuestos para la conservación y fabricación de aquellas vacunas que antes lo contenían. Hoy en día, ninguna de las vacunas que se utilizan en los calendarios vacunales de las distintas comunidades autónomas españolas contiene esta sustancia mercurio como para que sea peligroso.

Nos podemos preguntar entonces por qué se ha retirado el timerosal de la composición de las vacunas si no es tóxico, pues por un principio de prudencia básico y por la alarma social que se ha creado alrededor de esta sustancia. Aunque las cantidades de mercurio a las que podía estar expuesto un niño español antes de los 14 años por la vacunación serían muy inferiores a las que se consideran tóxicas por los diferentes organismos mundiales, una vez que ha sido posible, se ha considerado oportuna su sustitución por otros compuestos también inocuos.

Sí, algunas vacunas contienen muy pequeñas cantidades de sales de aluminio como adyuvante o potenciador de la respuesta de defensa.

Las sales de aluminio se usan como adyuvantes de vacunas desde hace 70 años y son componentes imprescindibles para estimular el sistema inmunitario y permitir introducir menores cantidades de antígeno, que podría resultar perjudicial, en el organismo. Nunca se ha registrado ningún efecto adverso relacionado con el aluminio existente en algunas vacunas. La cantidad de aluminio que contienen las vacunas es muy inferior (menos del 1%) a las cantidades de aluminio que de forma natural contienen, por ejemplo, los alimentos habituales que consumimos, incluida, por chocante que resulte, la leche humana.