MIEL Y CEBOLLA: SIRVEN PARA LA TOS?

Estamos en plena época de catarros, gripes y resfriados, y cada uno se alivia como puede. Nadie nos va a evitar el malestar durante varios días y no hay soluciones milagrosas ni siquiera en la farmacia. Por eso, los remedios caseros, con mayor o menor acierto, siguen siendo una referencia.

La cebolla tiene propiedades antisépticas. Las propiedades antisépticas y mucolíticas de los componentes azufrados, junto con la acción antiinflamatoria de la quercitina, la hacen eficaz frente a problemas respiratorios como resfriados, bronquitis y asma. 

Entre los más populares está la cebolla en diferentes preparaciones (¡ojo, sin Thermomix¡).  Hay quien recomienda partirla en dos mitades o cortarla en trozos finos y dejarla en un plato en la mesita de noche. Algunos le añaden azúcar y agua. Otros apuestan por hervirla y respirar sus vapores. También hay quien dice que lo mejor es mezclarla con miel, ajo o limón.

La idea es que los vapores de la cebolla actúan como un analgésico natural, que puede calmar la irritación e hidratar las mucosas, además de aliviar la tos. En definitiva, muchas personas consideran que oler cebolla les hace respirar mejor.

En Internet se ha popularizado una historia según la cual una familia de agricultores de Estados Unidos se habría salvado de la virulenta gripe de 1918, que se conoció como «gripe española» y acabó con la vida de 40 millones de personas en todo el mundo, gracias a las cebollas.

Sin embargo, no es cierto que este alimento tenga ningún efecto antibiótico y, aunque así fuera, la gripe y el resfriado están causados por virus, no por bacterias. Del mismo modo, tampoco tienen un efecto antiviral.

Entonces, ¿por qué a muchas personas les funciona? Según Marián García, hay razones que explican esa percepción personal. La principal es que la tos acaba desapareciendo en un periodo de tiempo relativamente corto, así que nos puede parecer que ha sido gracias a la cebolla o a cualquier otro remedio aunque no sea de esta manera. Además, puede tener un efecto placebo, al igual que otras ocurrencias que en realidad ni benefician ni perjudican.

Sin embargo, existe un remedio casero, del cual existe alguna evidencia científica de que sí funciona: LA MIEL. Las conclusiones a las que llega la revisión de los artículos existentes es el siguiente:

Se encontró que administrar miel durante un máximo de tres días es probablemente más eficaz para aliviar los síntomas de la tos en comparación con el placebo o el salbutamol. 

Cuando se administra durante un día, la miel probablemente sea más eficaz para reducir la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y el impacto de la tos en el sueño tanto para los niños como para los padres que ningún tratamiento. 

La miel también puede resolver la tos molesta en mayor medida que ningún tratamiento. 

La miel probablemente reduce la frecuencia de la tos de manera más efectiva que el placebo.

 La miel probablemente también reduce la gravedad de la tos, resuelve la tos molesta y mejora la calidad del sueño tanto para los niños como para sus padres en mayor medida que el placebo. También es probable que su efecto sobre la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y la calidad del sueño de los niños y sus padres sea mejor que con la difenhidramina, un remedio para la tos de venta libre. Su efecto puede ser comparable cualquier jarabe contra la tos para reducir la frecuencia de la tos, la gravedad de la tos y el impacto de la tos en la calidad del sueño de los niños y sus padres. 

Uno de los estudios incluidos evaluó el efecto de la miel sobre la duración de la tos; la evidencia disponible sugiere que la miel reduce la duración de la tos en mayor medida que el placebo o el salbutamol. No hubo diferencia en la aparición de eventos adversos no graves entre la miel y los distintos grupos de control. 

Pero cuidado: estos hallazgos provienen de seis estudios pequeños, dos de los cuales tenían un alto riesgo de sesgo de realización y detección con evidencia de certeza moderada a baja, y pueden no ser generalizables.

OJO: La miel es poco recomendable en niños menores de un año. Tampoco es recomendable su administración diaria de manera continua (por su contenido en azúcar).

https://www.cochrane.org/es/CD007094/ARI_miel-para-la-tos-aguda-en-ninos

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