PETARDOS Y NIÑOS

Llega la verbena de Sant Joan y ya desde los días previos se comienza a escuchar multitud de petardos por las calles. He de reconocer que a mí no me gustan. He visto bastantes destrozos en las manos, cara, piernas y dedos por este artilugio y, reconozco que no son de mí agrado. Muchos dirán que no pasa nada, si se utilizan bien…. Y yo les digo: como todo en este mundo, pero valorar los riesgos.

Pero y de cara a los niños: ¿Por qué pueden ser peligrosos los fuegos artificiales para los niños?

Las estimaciones a partir de la información recogida de la European Injury Database (IDB) de la UE 28, indican que, cada año, aproximadamente 2.900 niños de entre 0 y 14 años sufren lesiones relacionadas con fuegos artificiales, lo suficientemente graves como para necesitar asistencia sanitaria de urgencias. Por ejemplo, en UK, Durante los cinco últimos años en el Reino Unido, más de 350 niños en edad preescolar, algunos de tan solo un año de edad, han recibido asistencia sanitaria al sufrir lesiones por dispositivos pirotécnicos. Más de la mitad de las lesiones anuales relacionadas con dispositivos pirotécnicos son de niños.

Clasificación de fuegos artificiales

La Comisión Europea estableció un sistema de clasificación de fuegos artificiales para que los fabricantes facilitaran información e instrucciones más claras:

  • Categoría F1: Edad mínima de 12 años- fuegos artificiales que apenas presentan riesgos y son casi inaudibles. Están diseñados para ser utilizados en zonas cerradas y comprende los elementos pirotécnicos para uso doméstico. 
  • Categoría F2: Edad mínima de 16 años- fuegos artificiales poco peligrosos y cuyo nivel sonoro es bajo. Destinados a ser usados al aire libre en espacios cerrados.
  • Categoría F3: Edad mínima de 18 años – fuegos artificiales con un nivel de peligrosidad medio y un nivel sonoro no perjudicial para la salud. Su uso queda restringido a zonas abiertas al aire libre. 
  • Categoría F4: Edad mínima de 18 años – fuegos artificiales de riesgo alto y que solo pueden ser utilizados por especialistas.

Cómo utilizar fuegos artificiales de manera segura 

Asegúrese de seguir las siguientes recomendaciones al utilizar fuegos artificiales:

  • Nunca dejar a los niños encender la mecha o jugar con fuegos artificiales. 
  • Establecer un perímetro de seguridad, con una cuerda, por ejemplo, desde donde los niños puedan ver los fuegos de manera segura. 
  • No dejar que los niños menores de cinco años utilicen bengalas. Tener en cuenta que el contacto con una bengala encendida es igual al de la llama de una antorcha.
  • Controlar a vuestros hijos y no perderles de vista en ningún momento, siempre que se usen fuegos artificiales cerca.
  • Al comprar fuegos artificiales, leer y seguir todas las instrucciones que incluyan.
  • Asegurarse de que toda la gente está fuera del rango de los fuegos antes de encender la mecha.
  • Encender fuegos artificiales exclusivamente en superficies llanas y regulares, alejadas de las viviendas cercanas, hojas secas o cualquier otro material inflamable. 
  • En caso de que haya una hoguera junto a los fuegos artificiales, asegurarse de que está a un mínimo de 18 metros de distancia de las viviendas, árboles, arbustos, vallas y cobertizos cercanos. 
  • Al encender la mecha, sujetar el dispositivo con el brazo completamente estirado. Tener especial cuidado en caso de viento.
  • Nunca intentar utilizar de nuevo fuegos artificiales que no funcionaron correctamente la primera vez. 
  • Tener un cubo de agua o arena cerca en caso de mal funcionamiento o fuego.
  • No mantener el dispositivo en su mano tras haberlo encendido a no ser que las instrucciones establezcan que puede hacerlo. 
  • Vestir ropa sin capucha ni cordones.
  • No transportar fuegos artificiales en los bolsillos, puesto que la fricción con estas puede hacer que exploten. 
  • Tras los fuegos, asegurarse de que las personas que estén ayudando a limpiar los restos usen pinzas o guantes para no quemarse. 
  • No tirar fuegos artificiales usados a una hoguera bajo ningún concepto. 
  • No introducir fuegos artificiales, petardos, etc., en latas o recipientes cerrados

PICADURAS DE INSECTOS Y REPELENTES

Llega el verano y con él, una de las plagas más molestas: los mosquitos.  Debemos de ser conscientes de que es imposible evitar todas las picaduras, y ningún repelente está exento de producir algún efecto adverso. Así que, hay que aceptar el efecto «desagradable» de las picaduras (en nuestro medio los mosquitos es muy raro que transmitan alguna enfermedad importante), frente al riesgo de usar repelentes. 

Como norma general, la Academia Americana de Pediatría, recomienda no utilizar repelentes en niños menores de 2 meses y que, por debajo de los 2 años, deben de utilizarse con precaución.

QUE HACER SI PICA UN INSECTO A UN NIÑO

Las picaduras de mosquitos suelen provocar habones, más raramente ampollas, que pican. En el caso de avispas y abejas, el habón duele y pasadas unas horas suele ir disminuyendo, aunque a veces la picadura sigue aumentando de tamaño lentamente durante varias horas. Una diferencia entre avispas y abejas es que la primera no deja el aguijón clavado. Las arañas producen una mancha roja en la piel con dos puntos centrales.

En caso de una picadura se debe lavar la zona con agua fresca y jabón y retirar siempre el insecto, procurando no comprimirlo al hacerlo para que no expulse más veneno. Para matarlo se puede usar aceite o alcohol, y quitar el aguijón con unas pinzas, pero no se recomienda quemarlo nunca por el riesgo de dañar la piel del niño.

Para calmar el picor se puede aplicar una solución de calamina, cremas, barritas o geles calmantes formulados a partir de extractos naturales de las que se venden en farmacias (no aplicar en las mucosas -boca, ojos, dentro de la nariz-)

Si la zona está inflamada podemos aplicar frío local y si vemos que la inflamación es muy grande, es recomendable acudir a un centro sanitario.

QUE PODEMOS HACER PARA PREVENIR UNA PICADURA

Utilizar ropa de colores poco llamativos, evitar paseos por zonas húmedas y no usar perfumes de olor intenso, que podrían atraer a los insectos.

Utilizar mosquiteras, para las ventanas, enchufes insecticidas y artilugios matainsectos o atrapainsectos (siempre colocados con mucho cuidado para evitar accidentes con niños).

Utilizar repelentes: asegurarse que los que compramos son adecuados para niños, aunque también podemos probar con algunos remedios naturales para repeler mosquitos. En caso de utilizar repelentes en crema o spray en bebés, no aplicarlos en manos ni pies por el riesgo de que puedan chupárselos.

Mantener la casa limpia y ordenada (especialmente rincones, techos, persianas) para evitar que los insectos aniden y campen a sus anchas.

QUE REPELENTES SON UTILES PARA NIÑOS

Repelentes con aceites esenciales de plantas, como la CITRONELA, EL EUCALIPTO O EL CEDRO tienen un tiempo de protección no superior a las 2 horas desde su aplicación, por lo que hay que reponerlos con frecuencia. Si es menor de 2 meses, no se recomiendan los repelentes, solo las mosquiteras. 

A partir de los 6 meses se puede utilizar el PICARIDIN (ICARIDIN). La piperina (un derivado de la piperidina) es lo que le aporta a la pimienta su olor fuerte. La Asociación Española de pediatría, sin embargo, pide esperar a los 6 meses de edad.

Desde el año de edad, el IR3535  actúa contra los mosquitos, las moscas que pican y las garrapatas. Es útil para pocas horas de exposición. A partir de los dos años ya se pueden usar también el CITRIODIOL Y EL DEET, que pueden proteger durante 6 horas.

PERMETRINA O PIRETRINA, una sustancia química sintética que se utiliza como insecticida y repelente de insectos (incluidos los piojos). No se debe aplicar nunca sobre la piel, solo en la ropa. No se recomienda para bebés menores de 2 meses.

Los dispositivos electrónicos que emiten sonidos agudos y las pulseras impregnadas de repelentes no han demostrado ninguna eficacia y no se deben utilizar.

En el caso de las embarazadas Las sociedades de protección ambiental no establecen ninguna precaución especial para utilizar repelentes en embarazadas o durante el amamantamiento.

Por último, aquí os dejamos los tipos de picadura más frecuentes

NIÑOS QUE RECHAZAN AL PADRE

 Hay niños que rechazan a papá o mama en algún momento de su desarrollo, especialmente cuando si madre está presente. No es que no lo quieran, o que no sean capaces de pasar ratos estupendos con su padre, no quiere que se le acerque y se pega con desesperación a la mamá. El padre se siente apartado y puede reaccionar con despecho, considerando que el niño está demasiado apegado y que la madre lo sobreprotege.

Es una etapa más del desarrollo psicológico infantil. No debe ser vivida como un problema, aunque se conjuguen intensos sentimientos en la familia. Aunque no todos los niños pasan por ella hay que estar preparados, especialmente si el papel del padre en la crianza no ha sido de gran implicación. Esto no es personal, ni que el otro es mejor papá o mamá que tú, sino que es una reacción pasajera del bebé en el desarrollo de su cerebro, como causa de que sus sentimientos no pueden abarcar tanto.

Los factores que influyen al rechazo a papá suelen ser muchos, quizá una ligera falta de implicación del padre, que no lo vea mucho a lo largo del día, que la madre se haya incorporado al trabajo, lo que provoca que el niño cuando esté ella no se separe de la mamá al echarle en falta, que tenga poca autoestima… Para un niño pequeño su madre es lo principal y separarle de ella puede provocarle tensión, estrés, angustia, desencadenando muchas veces en rabietas.

Cuando cumplen los dos años, muchas veces sufren una regresión en su comportamiento, quieren alejarse, investigar, dicen que no a todo y se apretujan contra la madre a la vez que quiere explorar el mundo. En esta etapa hay que tener paciencia, el padre debe comenzar a interactuar con el niño poco a poco, ocupando parte de su tiempo, jugando con él para que el alejamiento de la madre sea algo progresivo y evitemos así el rechazo a papá. El niño debe sentirse seguro y ver a su padre como alguien en quien confiar, estando siempre ahí, sin enfadarse ni imponerse cuando sea rechazado, sino con paciencia, mostrándole su amor. Practicar actividades juntos ayudará a pasar esta etapa de transición y a acercarse más el padre y el hijo.

 

TOMA UN DESCANSO Y SAL DEL FOCO DE ATENCIÓN

Por lo general, el que está fuera de casa trabajando es a quien el bebé rechaza. Si esto es así, te aconsejamos que cuando papá o mamá lleguen del trabajo o durante los fines de semana, este sea el momento de ocupar un espacio activo y protagónico en el proceso de crianza, mientras la otra parte pueda salir del foco de atención.

Incluso puede ser un buen momento para recargar baterías, como un merecido descanso. Estas acciones le ayudan al niño a asimilar que papá y mamá tienen el mismo nivel de importancia en su crianza.

Nunca se debe de imitar lo que hace el otro padre. De hecho, si eres a quien el bebé rechaza, intenta hacer un momento especial, solo contigo y muy diferente al de tu compañero o compañera. La originalidad y novedad es lo que cuenta.

¿DEBEN LOS PADRES PEDIR PERDON A LOS HIJOS?

Clásicamente, nos han enseñado que los padres son infalibles, que no se equivocan y que si piden perdón a los hijos perderán toda credibilidad ante ellos.  ¿Es lo correcto? Personalmente consideramos que no, 

Nuestro planteamiento, como padres, es que nuestros hijos sean mejores que nosotros, que tengan la capacidad de ser responsables de sus actos y que no se avergüencen de sus sentimientos. Si omitimos nuestra parte de personas humanas que se equivocan, dejamos de ser sinceros con nuestros hijos y, por lo tanto, no es justo ni positivo.

Como seres humanos aprendemos de nuestros errores. La enseñanza que se obtiene de un error es mucho más valiosa y relevante que la que se desprende de los buenos momentos. Fallar nos enseña sobre nosotros y sobre el mundo, nos ayuda a clarificar quienes somos, lo que deseamos y lo que no. Nos muestra qué acciones nos llevan a la felicidad y cuáles a la frustración.

Tenemos que poder reír delante de nuestros hijos y tenemos que poder llorar también delante de ellos, porque así sabrán que es normal sentir alegría y que es normal sentir tristeza. ¿Acaso no queremos que nuestros hijos nos expliquen qué les aflige cuando tienen un problema? Pues tienen que sentir que es posible sentirse mal y que pueden mostrarse a los demás en ese estado y hablar de ello. Si nosotros lo escondemos, si ven que nunca sufrimos, pueden llegar a pensar que ellos están «rotos», que son débiles o flojos por llorar, y empezarán a luchar contra esos sentimientos para evitarlos o para esconderlos.

Los pequeños aprenden por imitación, ya bien lo sabes: si tú gritas ellos gritan, si tú sonríes ellos sonríen y su tú pides perdón, ellos lo harán cuando se hayan equivocado en algo. Pedir disculpas de corazón y con humildad es una enseñanza de vida, al igual que lo es la tolerancia a la frustración, la resiliencia o el respeto. Se trata de educarles en valores.

¿DEBEMOS USAR SUPOSITORIOS EN LOS NIÑOS?

En más de una ocasión nos encontramos ante la situación de niños que son incapaces de recibir tratamiento por boca, bien porque vomitan o simplemente porque no les agrada el sabor que tiene, en especial cuando tratamos la fiebre. ¿Qué hacemos en estos casos? Clásicamente, recurrimos a los Supositorios. ¿Son útiles? En el presente artículo, vamos a plantear algunos conceptos clave. 

Un supositorio es un medicamento insertado en la zona rectal que se usa para aliviar, fundamentalmente, el dolor, el estreñimiento y la fiebre. Tiene una longitud de 3-4 cm y un peso de entre 1-3 g. Cada unidad incluye uno o varios principios activos, incorporados en un excipiente que no debe ser irritante, el cual debe tener un punto de fusión superior a 37 °C y no superiores a 43 °C. Suelen estar hechos de manteca de cacao, glicerina, agua o aceite.

Hoy en día se utilizan fundamentalmente para el tratamiento de la fiebre (paracetamol) o el estreñimiento (glicerina)

¿LO PONEMOS POR LA PUNTA O LA PARTE PLANA?

DEBEMOS USAR SUPOSITORIOS EN LOS NIÑOS - 02De forma común tendemos a ponerlo con la punta hacia adentro. No hay una respuesta clara al respecto. En el año 1991 la revista Lancet, muy prestigiosa a nivel médico y con gran nivel de impacto científico, publicó un pequeño estudio en el que se solicitaba a 100 pacientes que se colocaran un supositorio de una u otra forma. En el 98% de los casos en que se introdujo por el extremo romo, el supositorio se retuvo mejor y no hubo necesidad de empujar el supositorio con el dedo. En cambio, la AEP, aconseja hacerlo por la parte plana, ya que, según dice, «esto facilita que el supositorio quede alojado en el recto, porque así, cuando el ano se contrae, lo que se consigue es impulsar al supositorio hacia adentro y no al contrario».

De todas maneras, no existen estudios concluyentes que demuestren la eficacia de una técnica sobre la otra.

Nuestra opinión: REALIZARLO COMO OS RESULTE MÁS CÓMODO

CUANTO TIEMPO TARDA EN HACER EFECTO UN SUPOSITORIO

Un supositorio de paracetamol tarda entre 40 y 60 minutos en absorberse si la cavidad rectal está libre (es decir, si no hay heces estancadas en su interior, lo que es muy frecuente en los niños estreñidos). La cantidad de heces que haya en el recto, si hay diarrea, la profundidad de inserción de este, el tiempo que el niño es capaz de retener el supositorio, constituyen los factores que pueden alterar el tiempo de absorción y, por tanto, el efecto del supositorio. El tiempo que el niño es capaz de retener el supositorio sin expulsarlo, es clave, ya que cuanto más tiempo permanezca dentro, mayor absorción del medicamento habrá por parte del organismo. Un supositorio de paracetamol tarda entre 40 y 60 minutos en absorberse si la cavidad rectal está libre.

¿Y SI HAY QUE PARTIRLO?

Cuando hay necesidad de partirlos, se recomienda hacerlo de manera longitudinal, aunque a veces es muy difícil dejar dos mitades exactas, además de que al tratar de introducir una mitad tan delgada se puede desintegrar.

QUE SABEMOS SOBRE LOS NUEVOS CASOS DE HEPATITIS INFANTIL

En las últimas semanas, ha saltado la alarma social sobre el aumento en el número de casos de un nuevo tipo de hepatitis infantil. ¿Qué sabemos de ella? Vamos a intentar clarificar algunas cosas.

Actualmente, hay más de 190 casos confirmados en todo el mundo, 22 de ellos en España. La mayoría son niños menores de 10 años. Desde el 1 de enero. 16 de ellos son niños menores de 10 años, siendo uno de los lugares más afectados la Comunidad de Madrid. En Europa, en Reino Unido, es donde mayoritariamente se han diagnosticado más casos con un total de 145.

No preocupa el número de casos, pero sí que llama la atención la gravedad. 1 de cada 10 niños necesitan un trasplante de hígado al sufrir esta hepatitis, pero lo que nos hace estar alerta es que aún no se conoce el origen.

No se sabe las causas que la pueden originar. No se le puede atribuir al consumo de alimentos, tampoco a los fármacos y por supuesto tampoco a la vacuna contra el coronavirus porque muchos de los niños no estaban vacunados. Por ahora, gana fuerza la teoría de que esta hepatitis estaría provocada por un adenovirus. Pero tampoco puede confirmarse.

¿POR QUÉ AFECTA SOLO A LOS NIÑOS?

No se sabe la causa, por lo que todavía no tenemos respuesta a esta pregunta. Por ahora, en 74 de los casos se han detectado adenovirus (18 de ellos específicamente con el adenovirus 41, raramente ligado antes a casos de hepatitis), y en una veintena de pacientes los niños también dieron positivo por el virus SARS-CoV-2, causante de la COVID. Hasta la fecha, ninguno de los niños diagnosticados con hepatitis ha recibido una vacuna COVID, por lo que no hay base para creer que las vacunas COVID tengan algo que ver con este pico.

Actualmente, la posibilidad que barajan los expertos es que se trate de un adenovirus común con mayor impacto en los niños pequeños que han construido un sistema inmunitario deficitario, por la falta de exposición a otros patógenos debido al confinamiento y las medidas que se tomaron para evitar contagios durante la pandemia (mascarilla, distancia social, higiene, etc.).

COMO SE CONTAGIAN

En primer lugar, tenemos alrededor de 100 adenovirus que circulan ampliamente en la población humana, la mayoría de ellos se asocia con el resfriado común y no causan enfermedad severa

Las infecciones por adenovirus humano se producen especialmente en niños menores de cinco años, se propagan fácilmente y, en algunos casos, son muy contagiosas. Se propagan de persona a persona. La transmisión se realiza por gotitas de aerosol, fecal-oral y objetos o superficies contaminadas; con menos frecuencia, por el canal del parto y a partir de trasplantes de riñón e hígado de donante, pudiendo sobrevivir por periodos prolongados en superficies ambientales. Su distribución es mundial, sin incidencia estacional clara, pudiendo producir brotes locales y epidemias. 

La infección por adenovirus F41 no es estacional, puede ocurrir en cualquier momento del año. Los adenovirus F de los serotipos 40/41 son una causa frecuente de gastroenteritis, con vómitos y diarrea intensa, más grave en niños de menos de dos años, que pueden necesitar ingreso hospitalario ante el riesgo de deshidratación.

Recientemente, se ha apuntado a otra posible causa, las aflatoxinas, producidas por algunos tipos de hongos, tóxicas para el hígado.

Diversas sociedades pediátricas han lanzado un llamamiento a la calma sobre estos casos de hepatitis en niños.

https://www.aeped.es/noticias/llamamiento-los-pediatras-cautela-ante-aumento-casos-hepatitis-agudas-en-ninos?fbclid=IwAR2gAoxEk3LEOfEUiozGbAzaN5rg5tDD3Xsp-i4ktGQh0Cs9XCCL-hzdsiI.

Esta alerta sanitaria constituye un buen momento para que los padres, las madres, los cuidadores y el personal de la salud presten atención a si los niños tienen al día las vacunas contra las hepatitis A y B.

Qué suerte que tu hijo come fruta

¡QUÉ SUERTE QUE TU HIJO COME FRUTA!

La fruta es uno de los alimentos que genera más dificultades a la hora de introducirlo en la dieta del niño y, que suelen rechazar con mayor facilidad. Como padres, queremos que coman de todo, aunque sea en mayor o menor cantidad.

Antes que nada, os recuerdo que el modelo de vuestros hijos sois vosotros los padres. Difícilmente vuestros hijos realizarán una dieta equilibrada, si vosotros no los hacéis. OS TOCA PREDICAR CON EL EJEMPLO. No se trata tanto de transmitir a los niños “amor” por las frutas, como de incorporar estos alimentos en su día a día. Los padres tenemos la responsabilidad de ofrecérselos y de ponerlos a su disposición para que ellos los consuman; y, también, de consumirlos nosotros para mostrarnos como un modelo a seguir. El peso de la alimentación de nuestros hijos recae en lo que tenemos de comida en casa y en el ejemplo que demos. La suerte tiene que ver con el azar, y el hábito es algo que surge de la repetición frecuente de una conducta, sostenida en el tiempo, a través de la cual se obtiene un beneficio. La suerte, por tanto, no estaría en nuestra mano modificarla. En cambio, los hábitos sí dependen de nosotros mismos.  

Por lo tanto, SI TU HIJO COME FRUTA NO ES SUERTE: ES HÁBITO. Tendremos “más probabilidades” de que nuestros hijos coman fruta y verdura “si se la ofrecemos a diario, si la dejamos a su alcance y si nos ve comerla”. Pero esto también dependerá de nuestra conducta, como por ejemplo “si le castigamos con comer lo que no les gusta o les premiamos con chucherías”. También se han de valorar las preferencias personales de cada niño: A veces hacemos todo lo que está en nuestra mano y aun así a nuestro hijo siguen sin gustarle determinadas frutas, al menos de momento, pero no hay que desesperar. Si sigue viendo ese estilo de alimentación saludable en casa, algún día es probable que coman así y aunque no coman de todo, el patrón saludable irá grabado en su cerebro.

En la Sociedad de consumo de hoy en día es mucho más fácil comprar alimentos ultra procesados, con gran contenido en azúcares y grasas. Vivimos en un entorno que genera obesidad, que dificulta comer bien y a un precio asequible, y que facilita hasta el infinito el acceso a productos malsanos.

Como dice Julio Basulto ya en el título de su último libro. “Come Mierda. No comas mejor, deja de comer peor” tiene más sentido explicar a la población qué alimentos conviene, que no formen parte de sus menús, que insistir exclusivamente en que aumente su ingesta de productos sanos, o dicho de otra manera: es más importante lo que no pones en el carro de la compra que lo que pones en él. 

BABY-LED WEANING (BLW): COMO PASAR DE LA TETA AL BRÓCOLI SIN MORIR EN EL INTENTO

Ya hemos hablado en alguna ocasión sobre este método de alimentación. El baby-led weaning o alimentación complementaria a demanda es el proceso de destete de un bebé en el que introducimos alimentos sólidos en su dieta que puede comer de forma autónoma con sus propias manos.

En la actualidad, cada vez son más las familias y pediatras que defienden este método de alimentación respetuoso con el tiempo del bebé y que hará que no desarrolle aversiones a texturas y sabores, ya que nadie le obliga a comer algo que no le apetece.  No hablamos de que a los seis meses podrás darle a un niño un trozo de pan duro, o un bistec de ternera, pero sí será capaz de gestionar, aun sin dientes, alimentos como verdura cocida, fruta, pescado e incluso carne blandita.

En primer lugar, hemos de pensar que, con la Lactancia Materna, el niño está aprendiendo a masticar, mientras que con la lactancia artificial, básicamente succiona. Durante meses, el bebé succiona el pecho un montón de veces cada día, ejercitando los mismos músculos que después utilizará para comer siguiendo los principios del BLW: el masetero, el temporal y el pterigoideo, que harán el trabajo principal, y otros músculos accesorios que también se trabajan en el momento de la succión y la masticación.

Es que tengo miedo DE QUE se atragante.

Según la evidencia científica disponible, acerca de si el Baby Led Weaning como método de alimentación complementaria supone un riesgo de atragantamiento y asfixia en los bebés en los que este método se lleva a cabo, muestra que dicho riesgo no es menor que el que se produce con otros tipos de alimentación complementaria tradicional y, por lo tanto, igual de seguro que el método alimentación tradicional en relación con la aparición de episodios de atragantamiento en los bebés.

De hecho, se atraganta el mismo número de bebés, pero que los que comen trozos se atragantan más veces, sobre los 6 meses. Luego, a partir de los 9-10 meses, de todo lo que han aprendido, son capaces de comer con mucha más seguridad que los que siguen con triturados, porque los episodios de atragantamiento son menos que en el caso de los bebés de 10 meses que comen papillas. De  todo esto, existen múltiples artículos en la literatura, de los cuales unos de los primeros apareció en la revista Pediatrics en 2016.

DIFERENCIAR ARCADA DE ATRAGANTAMIENTO

Es importante saber que arcada y atragantamiento no son lo mismo. La arcada es un mecanismo de defensa que tiene nuestro cuerpo para prevenir el atragantamiento. Así, el lactante trata de evitar que un alimento demasiado grande o con una textura que no puede manejar, pase. A veces, la arcada termina en vómito.

Por otro lado, el atragantamiento se produce cuando un alimento (o un objeto) obstruye la vía respiratoria impidiendo el paso de aire.

En el estudio de la revista Pediatrics del que hemos hablado previamente, se analizaron también las arcadas. Se vio que los niños que practicaban BLW tenían más arcadas a los 6 meses que los que recibían triturados, pero menos que estos a los 8 meses.

¿CONOCES ALGÚN PEDIATRA QUE ESTÉ BIEN?

El otro día mi primo Juan, me comentó el caso de unos padres que le preguntaron si conocía algún pediatra que estuviera bien. Él, muy sabio, les contestó, con lo mismo que yo os pregunto a vosotros: ¿Pero tú que pediatra quieres? ¿Uno que te dore la píldora y te diga a todo que sí o uno que te diga las cosas como son, a pesar de que en ocasiones no te gusten?

La elección del pediatra es una de las primeras cuestiones que os generará pequeñas discusiones en casa (bueno… generalmente la madre decide según nuestra experiencia). Elegir pediatra es una de las decisiones a las que se enfrentan los padres primerizos. Está bien dejarse aconsejar, pero también es bueno tener en cuenta algunos criterios prácticos. Sin embargo, muchas veces es cuestión de empatía y eso solo se comprueba acudiendo a varias consultas. La forma de criar a un hijo debe ser propia para cada familia y no un modelo fijo, por lo que la elección del pediatra ha de calzar como un guante. Padres y pediatras desarrollan un vínculo casi familiar que se irá incrementando día a día y, en el que la confianza ha de ser uno de los elementos para sostener y fortalecer la relación.

La mayoría de la gente busca que esté bien formado, que sea accesible, que caiga bien a los niños (ya os avisamos que desde los 7 meses hasta los 4 años, al vernos más de la mitad lloran y mucho), que os pueda resolver las dudas aunque sea por vía telemática y, sobre todo, que os oriente cuando tenéis dudas. 

Si buscáis uno pediatra que os dore la píldora, lo siento, no somos así. Porque a nosotros nos gusta enseñaros otras materias, además de lo que dice la ciencia: la crianza, los límites, los valores, la empatía, las emociones… Y eso a veces os va a doler. Porque no os va a agradar que os digamos que lo mimas demasiado, o le sobre proteges, o le pongas límites. Porque esto también es parte del aprendizaje.

Decía Khalid Ghibran que Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida, ansiosa por perpetuarse. Y para eso tenéis que ir dejándoles volar poco a poco, aunque os dé miedo. Debéis de enseñar a gestionar las emociones: las vuestras y sobre todo la de vuestros hijos y en eso estaremos a vuestro lado. Y os puedo asegurar que aprendemos todos; nosotros también.

Esperamos ser vuestros pediatras. 

Gracias Gloria, Gracias Pere por esa foto tan chula