SI NO HACE CACA, ESTIMÚLALO CON EL TERMÓMETRO

Otro de los problemas clásicos: las cacas del niño. Las deposiciones del niño van a cambiar durante los primeros días, de ser negras pasan a ser amarillo-líquidas en los alimentados con LM a ser más pastosas y en ocasiones de diferentes tonalidades con leche de fórmula.  

Es importante saber que  NO SE HA DE DEFECAR TODOS LOS DÍAS. Casi todos los bebés llegan a estar dos o tres días sin defecar; muchos están cinco o siete días, algunos 10 o 15 días, y los hay que tardan todavía más. Pero la hacen sin esfuerzo ni dolor. Eso no es estreñimiento; es completamente normal, y no hay que hacer nada: no hay que dar al bebé zumo, ni agua, ni hierbas, ni laxantes, ni meterle el termómetro por el culito ni el ramito de perejil ni supositorios. No hay que hacer nada, porque es normal, y ya hará caca solo cuando tenga que hacer.

Estas cacas poco frecuentes solamente aparecen en el bebé con lactancia materna exclusiva. Normalmente basta un poco de leche artificial o de cualquier otro alimento para que el efecto desaparezca: o bien hacen caca con más frecuencia o bien caen en el verdadero estreñimiento, con heces duras y secas. Hasta hace unos años había muy pocos bebés que tomaran lactancia materna exclusiva más de dos meses, algunos médicos y enfermeras todavía no saben que estar varios días sin hacer caca es normal en niños de pecho.

Los bebés tienen que “aprender” a hacer caca. Deben aprender a coordinar la contracción de la musculatura abdominal, junto con la relajación del periné / esfínter anal (este es el motivo por el que en ocasiones se ponen muy rojos al hacer caca, aunque luego las deposiciones sean líquidas).

Este proceso de aprendizaje ocurre a lo largo de los primeros 6-8 meses de vida. Si nosotros estimulamos la zona rectal estamos interfiriendo en este aprendizaje, y el bebé “aprenderá” que para hacer caca tiene que esperar a que se estimule la zona rectal.

Si tu bebé sufre un estreñimiento (deposiciones duras, como bolitas, cada 2-3 días) consúltalo con tu pediatra para poder establecer un tratamiento adecuado, pero intentando que no incluya la estimulación rectal en la medida de lo posible.