FRASES DE MI MADRE

Frases de mi Madre

Los que me conocen, sabe que tengo un hijo mayor, que ya vive de forma independiente, “sano” en todos los aspectos, gracias a Dios. Esta última afirmación me Hizo reflexionar en los consejos que yo le daba, en las frases que yo le decía y me di cuenta de que muchas de ellas eran heredadas: Eran impronta de mi madre y que se han ido trasmitiendo como una leyenda de padres a hijos, independientemente de la época en la que estamos. Por ejemplo:

Por si acaso hijo, por si acaso

Reconozco que actualmente mi vida está llena de por sí acasos. Gracias a la persistencia de esta frase en mi madre, siempre pienso en un Plan B. Coge una chaqueta por si acaso refresca, Coge el paraguas por si acaso llueve, Lleva el dinero siempre contigo, por si acaso te atracan, Vete siempre limpio (en alusión a los calzoncillos y calcetines) por si tienes un accidente.

Está visto que el mundo es un lugar terriblemente amenazador para nuestros hijos y a veces hacemos unos razonamientos que hasta yo me sorprendo hoy en día

Como tenga que ir yo

Esta frase, reconozco que  en mi caso era más de mi padre, que, de mi madre, a la cual, siempre conseguía torear un poco. Pero cuando la escuchaba… os podéis imaginar.

Se utiliza básicamente ante cualquier situación en la que los hermanos se pelean, bullicio, cuando no nos oía. Siempre va precedida de una serie de advertencias -generalmente no menos de 10- para finalizar con la susodicha frasecita. Bien utilizada, todavía funciona, porque genera un reflejo condicionado, en el que se ponen todos los sentidos alerta e impulsa a obedecer, en especial si va acompañado de armamento bélico, como puede ser la visión de una zapatilla. La situación típica es que los hermanos están haciendo un poco de ejercicio suave (boxeo, pressing catch, pellizquitos, etc.), y sin saber cómo, ni dónde aparecía una zapatilla voladora con suela de goma, que picaba un montón. Incluso en aquellos casos en los que conseguías escapar por el pasillo, la zapatilla giraba como un boomerang y siempre daba en el objetivo. Hoy en día, no entiendo como los equipos de béisbol, no contratan a madres como lanzadoras por los efectos que conseguían con la dichosa zapatilla

Vamos lo que viene a ser miedo.  En especial, cuando la zapatilla era sustituida por el ruido del chasquido del cinturón del padre (gracias a Dios hoy casi en desuso). Estoy seguro de que el 99% de las madres de hoy en día los utilizan en estos términos.

Si te tragas un chicle se te van a pegar las tripas

Recuerdo la primera vez que paso: qué miedo me dio. Ya estaba pensando que se me iban a obstruir los intestinos o peor todavía, que sí tenía una ventosidad iba a hacer un globo… Pero me ha pasado muchas veces, porque ante un ataque de risa, me lo tragaba. Luego además iba acompañado de otras frases típicas: Mira que te lo dije; Ya te avisé. Una variante de este, aún más terrorífico es aquella que dice: “. No te tragues el chicle, que se te queda en el apéndice y te tienen que operar…” De este consejo se derivan otros similares, dependiendo de qué es lo que te tragues: El hueso de la aceituna, un olivo, etc. El inconveniente de esto, es que con el tiempo te das cuenta de que no pasa nada, y la amenaza pierde su valor, por lo que después se aplica a otras cosas como no comer verdura, no me gustan las legumbres, etc. en las que no pasa nada.     

No andes descalzo

En torno a esta frase giran un sinfín de amenazas: enfriarte, coger una pulmonía, si sales del baño con el suelo mojado te vas a electrocutar… Luego, además, está otro de los más frecuentes que es su facilidad para producir pies planos. Este último generaba un sinfín de consultas de seguimiento para control de plantillas o de zapatos con refuerzo, o de ejercicios de fisioterapia para mejorar el aspecto de los pies.  Estos ejercicios consistían en recoger cosas con los dedos de los pies: canicas, bolis, pinturas, ropa… No mejoraban los pies planos, pero sí la habilidad para hacer cosas con los pies. Actualmente sigue vigente, pero en menor grado, ya que en la mayoría de las ocasiones se ha visto que es constitucional.

Esta además venía asociada con la frase: “Si hubieras sido hombre, por lo menos te hubieran declarado inútil al hacer la mili”.

Algo habrás hecho tú

Esta frase me hace reflexionar mucho, porque cuando veo la noticia de que un padre va y pega al profesor de su hijo, aparte de que retrata al padre, en mi fuero interno me suena a ciencia ficción. ¿Por qué?, porque mis padres nunca, REPITO, NUNCA es decir NEVER, pusieron en juicio a cualquier maestro, tutor, cura, primo, familiar, etc. con el que tuve algún encontronazo. Normalmente cuando esto sucedía, los encontronazos los tenía con mi padre por lo sucedido en el colegio.

Ejemplos:

  • Me han castigado en el colegio… Algo habrás hecho tú
  • Me han roto las gafas … Algo habrás hecho tú
  • Es que mi hermana no me deja en paz… Algo habrás hecho tú
  • Me han castigado porque me he pegado con… Algo habrás hecho tú

En la adolescencia…

  • Pablo me ha dejado… Algo habrás hecho tú
  • Pero si se ha liado con… Algo habrás hecho tú

Consejo. No conviene castigar a un niño, cuando existe una duda razonable sobre quién ha hecho qué a quien. Los niños son bastante trasparentes y vuestras habilidades como padres pronto os harán descubrir la parte culpable de una disputa en vuestra ausencia. Si castigamos repetidamente a un niño por algo que no ha hecho, sabe que tiene todo el derecho del mundo a defenderse y empezará a mentir.

Te voy a lavar la boca con jabón

Esta es una frase aún vigente y está relacionada con el mal uso del lenguaje, en especial con palabras sucias, malsonantes o tacos. Y para los padres hay muchas palabras que son de este estilo. La verdad es que no conozco que las madres digan tacos, o por lo menos no soy consciente. El ejemplo más clarificador es ver conducir a una mujer (sin ánimo de ofender…): Insultan, pero a su manera:

  • Mira ese, mira cómo va. Van como loco, no entiendo cómo les dan el carnet, Si fuera presidente, ponía un límite de velocidad a todos de 60 y verás cómo se acaban os accidentes. Pero mira ese, mira cómo va, casi nos da Ca… Pensando que oirás el nombre del macho cabrío escuchas con pasión CAPULLO, más que CAPULLO (creo que es lo más fuerte que pueden decir ¡
  • ¿Y ese??? ¿Qué se piensa que estamos en el Paris Dakar?, si fuera policía me hinchaba a multas y arreglaba el país ¡Y encima me pita, será Ma…! Tú esperando un taco y de repente suelta MAJADERO ¡

Debe ser la voz de la conciencia que les dice que no se deben de decir tacos delante de los niños.

Si no te lo comes, pues para merendar y, sino para cenar

Frase muy popular hoy en día. Reconozco que he merendado y cenado lentejas e hígado más de una vez, porque no me gustaban nada y eran ricos en Hierro. Hace pocos años que he aprendido a comerlos, pero de hierro creo que voy bastante sobrado. Esta frase siempre viene precedida de un protocolo previo:

  • Fase de Inicio: Me obligaba a comerlo todo, cosa bastante difícil, pero a la que podía en un descuido la mitad del plato desaparecía misteriosamente y cómo me había comido una parte, me perdonaba el resto… Hasta que descubrió las manchas en el WC.
  • Fase de desarrollo: Se cansó de insistir, por lo que me quede sin comer muchas veces. La suerte es que solo aguantaba 2 días, en los cuales yo tenía que ingeniármelas para ir subsistiendo, llegando a ser un experto en ir a dormir con una manzana y un trozo de pan.
  • A la desesperada: Te lo vas a comer por mis muertos. Reconozco que esta fue la peor. Me sentía como un animal al que estaban cebando, ya que no descansaba hasta que se acabara el plato.  Además como el hígado y las lentejas tienen mucho hierro, eran platos imprescindibles para mi alimentación. Es en esta fase cuando se instaura el sí no te lo acabas todo para cenar y si no para desayunar. Reconozco que desayuné 2 días lentejas Conclusión: HE empezado a comer lentejas e Hígado hace menos de 10 años y tengo unos cuantos, no tengo falta de Hierro… y encima soy un adicto al Foie. ¿Habrá surtido efecto?

Los padres han de entender que el apetito es muy variable en los niños y siempre va asociado al crecimiento. Que es más importante educar en una alimentación variada y en unas normas claras sobre cómo comportarse y cómo alimentarse. Solo se deben de preocupar cuando van asociados a otros síntomas como fiebre, decaimiento, tristeza…

Estas son algunas de las que recuerdo y que detallo para que os hagan reflexionar. Porque en el fondo lo tenemos crudo. Dejad de pensar eso de “Yo no seré como mi madre” Seguro que todos habéis repetido alguna de estas, (y tengo bastantes más). No vayáis de chulitos que el tiempo os hará tragar vuestras palabras.

Además, la modernidad lo complica todo un poco más. Está el WhatsApp (ojo con los grupos de WhatsApp, Messenger, etc.,) por el que vuestras madres os habrán seguido dando consejo. A pesar de pasar los 40.