ME ESTOY HACIENDO MAYOR

ME ESTOY HACIENDO MAYOR

El otro día, mientras estaba pensando que escribir, oía la canción de Joan Manuel Serrat “Esos locos bajitos”, en la cual hay una estrofa que dice “… Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca…”. Y me dio la idea. Hoy hablaremos de lo que nosotros estamos creando.

Durante la infancia, los niños reciben muchos mandatos, demasiados mandatos y órdenes que son incuestionables por provenir de las figuras parentales fundamentalmente, y los incorporan como propios: “Haz esto», «Eso no se hace», «No deberías», «Debes», (Que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca, como canta Serrat).

Fuimos muchos los que crecimos acunados por esa nana y ahora la repetimos aunque nuestras ansias de ser los mejores padres nos estén llevando a reinterpretarla. Al margen de que queramos ser guay y explicarles a nuestros niños, en plan superpedagógico, el motivo por el que eso no se hace, eso no se dice y eso no se toca… Al margen de que algunos te aconsejen hacerlo de una forma diferente o bien como toda la vida… Lo cierto es que hay cosas que no se hacen, cosas que no se dicen y cosas que no se tocan. A partir de ahí, apáñatelas como puedas. Son las reglas.

Como padres o cómo madres queremos lo mejor para ellos/as: que crezcan felices y que en un futuro puedan valerse por ellos mismos en las distintas situaciones que la vida les deparará. Pero sobre todo los padres queremos que nuestros hijos sean felices el día de mañana, cuando sean adultos y tengan su propia vida.

Me gusta observar las entradas y salidas del colegio. Pero no pensar mal, simplemente me gusta observar. Me llama la atención lo que han cambiado las cosas. Supongo, que es el avance de la ciencia, sociedad, etc. Pero por ejemplo, ahora los niños de 13 o 14 años van al colegio con las gafas de sol de plástico y  con actitud de «dueños» del recreo. Si tiene algún amigo mayor con coche para subirse y fliparse, mucho mejor.

Las chicas van, por su parte, pintadas con Titanlux, con varios km de escote (que no enseña tetas, porque aún no tienen) y algún que otro piercing blanco en el labio (posiblemente falso). Ahora llevan el móvil, el MP3 con el reggaetón, house, party o cualquier otro tipo de música que no sé diferenciar,  la cámara de fotos para hacerse sesiones de fotos mientras fuman/sacan la lengua/ponen morritos,

Ahora ya no se toma el cola-cao del LIDL o del Mercadona que no lo disolvía en la leche ni un tornado; ahora se toma el cola-cao marca Cola Cao.

Antes no te mandaban al psicopedagogo cuando incordiabas constantemente en casa (por no decir otra cosa)

Antes: David el Gnomo, Mazinger Z

Ahora: Mujeres y hombres y viceversa.

Si una niña de 13 años jugara hoy a las Barbies, la verían como mínimo rara. Antes algunos niños repetían curso; ahora el nivel educativo de la primaria en España está por debajo de varios países subdesarrollados de la Europa del este, como Armenia, Azerbaiyán y Georgia.

Ya no se juega en una Game Boy que te pedías para navidad y esperabas como un lelo para que te la trajera Papá Noel si sacabas buenas notas. Ahora se juega todo y a nada, a la Play 4, a la Wii, la NDS, la PSP, XBOX 360, y como no me la compres YA ¡TE ENTERAS!.

A partir de los 10-12 años es frecuente encontrar niños con un teléfono móvil. Hoy en día, la tecnología es un auténtico boom para el ser humano. Nos ha ido invadiendo poco a poco como una herramienta que satisface nuestras necesidades de conocimiento, inmediatez y relación. Vivimos en un mundo en el que la televisión, las consolas, los móviles y, sobre todo, los ordenadores son algo primordial. Son aparatos con los que la gente convive llegando a depender o incluso añorar.

Actualmente, puedes ir en un autobús y bajarte sin haber cruzado miradas, sin haber sentido que la gente notaba tu presencia, y es que en ese momento se encontraban inmersos en un mundo paralelo, el mundo internauta. Es una pena que los ciudadanos no miren los escaparates, el tráfico, las calles, la vida o a las personas a la cara, porque estén mirando una pantalla. Debemos plantearnos la definición de la palabra “presencia”, puesto que ya no podemos nombrarla refiriéndonos solo al aspecto físico, sino también a la presencia virtual. Esto muestra uno de los principales problemas que se encuentran integrados en la vida de los jóvenes. Por medio de las redes sociales, se conoce a gente, se mantienen las amistades lejanas, se chatea con amigos, te pones en contacto con quien quieras de forma inmediata… pero a la vez, se vulneran las relaciones entre las personas, puesto que estar presente solo virtualmente no te permite estrechar lazos o crear vínculos fuertes. Para esto es necesario tener vivencias y experiencias.

Las redes sociales son un tipo de canal en el que es más fácil decir lo que se piensa, hacen que la gente se abra mostrando sus sentimientos, por lo que a la vez es una oportunidad de conocer mejor a las personas, sobre todo a los tímidos. Pero a la vez, esto hace que no superen sus barreras y digan las cosas a la cara, arriesgándose, teniendo la oportunidad de ver los rostros de las personas tras recibir noticias buenas, malas o regulares. Si esto sigue así llegaremos a un punto en el que las relaciones cara a cara llegarán a ser incómodas.

Las TICS son útiles y me gustan y atraen, pero reconozco que están sustituyendo a muchas cosas como leer, jugar en la calle, socializarse (lo hacen solos). Con ellas en muchas ocasiones ya no tenemos que decir eso no se hace, puesto que no es necesario: se ha dejado de hacer…

En nuestra sociedad de hoy se equipara el tener más con estar mejor. Probablemente por evolución generacional, pretendemos que nuestros hijos tengan todo aquello que nosotros no hemos tenido. De hecho en ocasiones, se tienen pocos hijos para que los que nazcan puedan tener más cosas. O bien se lo damos para que no nos molesten tanto.  También se lo podemos dar para que no se sientan discriminados con el resto de niños. Pero no solo exigen cosas, sino que necesitan inmediatez y cuando ellos quieren. Si esto no es así, comienzan los problemas: mal comportamiento, rabietas, chantaje emocional, etc. Esto hace que les demos cosas antes de que estén preparados para ellas y que todo es fácil de conseguir.

Por todo esto es importante decir eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca.